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Guadalajara, Jalisco
Martes, 9 de Febrero de 2010
El Informador
Cuando el miedo desaparece
La población de Ciudad Juárez no permitirá la instalación de casillas de votación en las próximas elecciones; la política, de todos los partidos, la ha defraudado con un abandono que le ha significado la muerte. Como respuesta, la ciudadanía amenaza con lo único que parece mover al sistema: la cancelación del acceso al poder a través de las elecciones. Porque en las palabras de los padres de los jóvenes asesinados ya no permea el miedo, esa condición indispensable para la manipulación; porque la inseguridad, la irresponsabilidad gubernamental de todos niveles, les arrebataron todo: la vida de sus hijos. Lo demás: está de más. Ya nada puede el Gobierno federal, estatal o municipal esgrimir para acallar a los padres; ya nada puede motivar a los padres para seguir el juego de mentiras sobre el que se ha construido su desolación. El Gobierno, en la inseguridad generada, está pasando el punto de no regreso, la población deja de tener miedo y toma acciones que, hoy con extraordinaria civilidad, hablan claro y fuerte.
Pero el enojo social no se circunscribe a Ciudad Juárez. Las deficiencias y, otra vez, las irresponsabilidades de funcionarios —como los de la Comisión Nacional del Agua— pusieron en peligro la vida de la población mexicana en el Estado de México, Hidalgo, el Distrito Federal, y el panorama se amplía; rupturas de bordos —por falta de mantenimiento federal— y aguas negras se llevaron el patrimonio de miles de familias; hoy, además, con el peligro de un brote de lo impensable: una epidemia de cólera.
Así, la población mexicana en muchos sitios, ya demasiados, está marginada; marginada del empleo, de la salud, de la educación, de la seguridad pública, de la seguridad patrimonial, de la seguridad de su propia vida, condición en la que cualquiera —la sociología lo explica— rompe con el compromiso para con las autoridades que le han puesto en semejante situación… Y de ello, esas mismas autoridades son las responsables, aunque no lo sepan o, quizá, no les importe.
Otra muestra: siete millones de jóvenes no tienen cabida en las universidades… y tampoco se les ofrece un sitio en el sector productivo, porque el Gobierno “del empleo” no ha generado ni trabajos ni lugares en el sistema educativo mexicano, para un grupo poblacional cada vez más amplio, cada vez más marginado.
Es por ello que la ciudadanía, más responsable que quienes la dirigen, construye alternativas que desde la civilidad le permitan una defensa de sus derechos; en Nuevo León, una organización llamada Renace incluyó a medios de comunicación, universidades, empresariado y sociedad civil en su búsqueda por una justicia más transparente y efectiva; otra organización: El poder del consumidor, nació para defender los derechos del consumidor en México, una de las áreas más desprotegidas a favor de las grandes empresas sin ética en su manejo de alimentos, y ya ha ganado a favor de la población.
Sólo dos ejemplos que indican que empoderarse como ciudadano es una de las soluciones para evitar la situación de emergencia que vive la población. Una actitud que, en la civilidad, está en manos de la ciudadanía cuando pierde el miedo y en solidaridad social se constituye garante por la defensa de sus derechos en ésta, su, naciente democracia.
LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx
CRÉDITOS: Lourdes Bueno Feb-09
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- Hopeless in Juarez (theworld.org)
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