Amor y orden en la relación de pareja

Escena de amor entre pareja anónima #1
Image by sicoactiva via Flickr

Primero que nada y antes que todo, una canción de Serrat:  Y el amor…

Encontré a Bert Hellinger y las Constelaciones Familiares hace algunos años.  Me cautivó la forma sencilla y humana de comprender nuestro comportamiento y forma de enfrentar la vida.

Ésta será la primera entrada sobre la filosofía de Hellinger de algunas más que subiré con el fin de ayudarnos a encontrar el equilibrio en nuestras vidas.

Cominezo con el Amor y orden, según Hellinger:

El fundamento para la felicidad y la satisfacción en las relaciones y pareja parece estar claro para todos:  “amor” es la respuesta.  Perfecto, pero ¿cuántas veces hay “amor” al comienzo de una relación y luego se desvanece? ¿Por qué pasa esto tantas veces?  En la rutina de la relación de pareja florecen los roces y las luchas de poder, las heridas y las desilusiones.  Tarde ó temprano la relación muere.  Entonces decimos:  “vamos por sendas diferentes.  No eramos la pareja correcta.  Tal vez funcione con el o la siguiente”

Pareciera que el amor solo no es suficiente.  Además se requiere de buenas formas de comportamiento en la relación.  Los consejeros de pareja nos recomiendan:  “¡Sé sincero, cuida las conversaciones, resuelve los conflictos!” y cosas por el estilo.

¿Hay algo que vaya más allá de todo esto? ¿Qué puede esperarse cuando alguien como Bert Hellinger utiliza la palabra “orden” con relación al amor?

El orden parece ser el polo contrario al amor:  un factor perturbador.  ¿Acaso no se trata con el orden de encajar los sentimientos en modelos angostos y preestableicdos, de levantar diques contra la tempestiva marea de los sentimientos?

Las constelaciones familiares revelan una nueva comprensión de estos polos contrarios:  amor y orden.  Amor y orden son contrarios que deben y pueden complementarse.  La vida está formada por contradicciones y la verdad pocas veces o nunca se encuentra claramente de un solo lado.  El pensar en valoraciones opuestas como “correcto” o “falso” no produce ninguna solución.  Todo aquel que se enamora de los pies a la cabeza olvidando todo el resto, será seguramente tan infeliz como aquel “fanático del orden”, quien se apega a su pareja como si ésta fuese algo inseparable y de esta forma olvida el amor.  En la vida propia es importante mantener un equilibrio y balancear las tensiones entre ambos.

¿Qué tipo de orden es éste?

Seguramente no es aquel orden social que obligó a nuestros antepasados y a sus respectivas parejas a hacerse la vida imposible y a compartir la vida sin amor.  Este orden social ha desaparecido prácticamente.  Basta con observar las relaciones a nuestro alrededor.  Cada vez hay mas caos y confusión.  La estabilidad se ha convertido en algo curioso.  Y nosotros vivimos en medio de esa inseguridad, somos heridos, causamos heridas y seguimos experimentando con valentía.

¿Hay en ese orden anticuado elementos que guarden algún significado o sentido?

Estos ordenamientos se formaron alrededor de los hechos básicos y concretos de la vida.  En realidad, el hombre y la mujer están en el mundo como seres sexuales.  Nuestra sexualidad existe para garantizar la propagación de la especie. La conservación de la especie es junto a la conservación de sí mismo el impulso más intenso en el hombre y en el animal.  Alrededor de la  conservación de la especie se han formado los oredenamientos culturales, los cuales garantizan la propagación.

Con la ayuda de las constelaciones familiares es posible llegar hasta una capa profunda de estos ordenamientos y tornarlos así visibles.  Las constelaciones aclaran la dinámica y las estructuras en las relaciones.  Los temas elementales reaparecen igual o en forma similar en muchas constelaciones.

Una condición básica e importante de una buena relación es el equilibrio entre el dar y el recibir.  Cuando uno da algo bueno se establece un desequilibrio y la necesidad en el otro de balancear este acto.  Cuando este da algo, se desvanece la tensión.  En el caso que dé un poco más de lo que recibió, entonces es el turno del otro para dar.  De esta manera se logra un buen intercambio  en una relación.

Como en las operaciones comerciales, la felicidad en una relación depende del volumen de transacciones entre el dar y el tomar.  La pequeña transacción no produce ganancias.  Cuanto mayor sea la transacción, mayor será la felicidad.  La desventaja en esto es la dependencia.  Quien desee la libertad solo debe dar y tomar muy poco.

Pero no olvidemos:  uno sólo puede dar cuando el otro está dispuesto a devolver lo mismo, siempre y cuando sea capaz de ello.  Lo único que se logra cuando uno da más de lo que el otro está dispuesto a devolver es sofocar a la pareja, haciendo que ésta de menos todavía.  El desequilibrio será cada vez mayor.

Las relaciones donde uno siempre da y otro siempre toma están destinadas a fracasar.  En algún momento, alguno de los dos no soporta más este desquilibrio y se va, dado que las tensiones y el desequilibrio exigen solución.  Puede ser que quien se vaya haya sido el que recibió de más.  Él terminó con la relación dado que no soportó más las tensiones que ella acarreaba.

Especialmente sorprendentes parecen ser las expresiones de Hellinger acerca de que el equilibrio del Bien también repercute en elequilibrio del Mal. Se requiere de un balance en el caso que alguien lastime al otro con sus acciones.  El cupable deberá pagar o dar algo equivalente al daño cometido.  Esto ayuda a la relación de pareja.

En lo relacionado al equilibrio del Mal, es favorable que se exija algo menos de lo que se exigió anteriormente.

Se comete un daño muy grave a la relación de pareja si alguien se cree muy bueno por no exigir el equilibrio, por ejemplo:  alguien que perdona generosamente.  De esta manera, no soluciona la existente necesidad de llegar a un equilibrio y no le da al culpable la posibilidad de subsanar el error.  Así solo aumenta aún más el desequilibrio.  Por un lado, él es la víctima, por el otro, perdonando al culpable se ubica por encima de él.  Él parece ser una mejor persona que la otra.  Pero esto no es necesariamente la verdad.

Hombre y mujer en la relación de pareja

La energía masculina y la energía femenina se encuentran en el hombre y la mujer en el transcurso de  una relación de pareja.  La fuerza masculina le es dada al hombre a través de su padre y los otros antepasados masculinos.  La fuerza femenina le es dada a la mujer a través de su madre y las otras antepasadas femeninas.  Si la relación entre padre e hijo o madre e hija está perturbada, también está perturbada la capacidad de vincularse y relacionarse.

Juanita no tiene suerte en el amor.  En realidad tiene éxito con los hombres, pero desgraciadamente ninguna de sus relaciones dura mucho.  Siempre está sola después de un tiempo.  Ella mira con envidia a sus compañeras de trabajo, ya casadas y con familia.  ¿Vendrá algún día el hombre de sus sueños?

Lo primero que debe hacer aquel que tenga dificultades en la relación de pareja es observar a la persona de los padres que corresponda a su sexo. Uno ha descubierto la causa más común de los problemas de pareja cuando observa que esa relación se encuentra perturbada y sobrecargada.

La sicología cotidiana nos muestra la dirección contraria.  De acuerdo a ella, la figura influyente y decisiva para las niñas es el padre  y para los niños, la madre. “Él es tan apegado a su madre.  No es milagro que tenga problemas con otras mujeres”, se escucha decir a quienes conocen al soltero eterno.  Pero el paso importante para el hombre no es la separación interior de la madre, sino el vínculo con su padre.  La fuerza que le permite al hombre “ser hombre” en la pareja, proviene del padre.

Juanita puede jugar con los hombres, pero no posee la fuerza femenina y adulta para lograr una relación duradera. Por eso terminan tarde o temprano, a pesar de su indiscutible éxito y de manera infeliz todas sus historias de amor con el sexo opuesto.  ¿Cómo será la relación de Juanita con su madre?

Los motivos por los cuales la relación con el padre o la madre se encuentra perturbada provienen mayormente del sistema de origen.  Una importante y reiterada causa sistémica de disturbios en la relación entre padres e hijos es, aunque sorprenda y parezca extraño a primera vista, la relación de los padres con sus parejas anteriores.

Juanita nunca se llevó bien con su madre.  Desde el comienzo siempre fue la favorita del padre.  Juanita descubre que su padre había estado comprometido antes de su actual matrimonio.  Él se separó de su prometida luego de una intensa pelea para casarse más tarde con la madre de Juanita.  Nadie en la familia menciona a esta prometida.  El tema es muy espinoso.

Las parejas anteriores de los padres pertenecen también al sistema de origen, dado que ellos dejaron el lugar para las parejas posteriores:  nuestros padres y madres. Sin su partida, nosotros no hubiésemos venido al mundo.  Toda pareja anterior que haya jugado un papel importante, ya sea como un gran amor, un compromiso o un matrimonio, forma parte del sistema.  Este es un tema difícil y espinoso para muchas familias.  Algo que debe ser evitado.  Si se oculta o desprecia a estas parejas anteriores, estos serán regularmente representados por un hijo de la familia.

Normalmente las parejas anteriores son representadas por los hijos.  Una hija como Juanita, quien representa a esa pareja, tiene un lugar especial para el padre… Por esto se siente superior a su madre en su interior. La madre percibe esa arrogancia oculta en la hija y por esto le rechaza.  La única forma de abandonar este rol especial para Juanita, es que la prometida tome su lugar en el sistema.  Que sea reconocida. Y para sanar la relación de Juanita con su madre es importante que Juanita retome su papel como hija (“Yo te honro porque eres mi madre.  Yo sólo soy tu hija”)

El ejemplo de Juanita es únicamente una muestra de cómo durante una constelación, se pueden ir descubriendo los motivos y las causas de su comportamiento.

Através de las constelaciones familiares, podemos ver desde otro ángulo un problema y lograr la solución.  Hay mucha bibliografía sobre el tema.  Recomiendo los libros de Bert Hellinger, que aunque costosos, nos brindan la posiblidad de una forma nueva de solucionar problemas que parecen muy complicados y en realidad no lo son tanto.  Somos nuestros ancestros y somos nuestros hijos. Podemos cambiar el futuro y también cambiar el pasado.


Nos vemos en la siguiente…

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10 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Bruja
    Ago 16, 2009 @ 16:00:13

    El tema es muy interesante , he oìdo mucho sobre las Constelaciones . Sè que se resuelven muchos problemas , el doctor Lamoglia invitò a un grupo que se dedica a esto y me pareciò muy bueno su programa .

    Te mando un beso Artemisa .

    Responder

  2. lareddeartemisa
    Ago 17, 2009 @ 13:48:53

    Me encanta Lamoglia. Lo que no comprendo es cómo hay mujeres que se atreven a llamarle. Hace algunos años, cuando estaba en Radio Red, me encantaba escucharlo, aunque me disgustaba cómo trataba a quienes le llamaban. Ahora está en una estación que en mi rancho no puedo sintonizar, pero en mis noches de insomnio a veces puedo pezcar la repetición de la madrugada.

    Dice Hellinger que para el equilibrio de lo Bueno y lo Malo, debemos:

    De lo Bueno, devolver un poco más, y
    de lo Malo, devolver un poco menos

    Porque si devuelves menos de lo bueno que te dieron, no estás tan comprometida en la relación y si te tragas lo malo que te dieron, la relación se rompe. El que da siempre espera que le devuelvan.

    Besos

    Responder

  3. Menospausas
    Ago 17, 2009 @ 21:12:59

    Ana Isabel, vaya tema, se vinieron a mi mente muchos errores, muchos dar y no recibir, muchos recibir y no dar, creo que existe el amor con orden, no ese orden de tener todo bajo control, o ese orden donde nada puede ser inesperado. Creo en el equilibrio de mi relación actual.

    Hace mucho que me he dejado de preguntar ¿Cómo llegó? ¿Es el adecuado? ¿Me da lo que quiero? Algunos amigos últimamente me dicen: Que tranquila o que paciente te has vuelto ¿Será cosa de la edad? O ¿Será que llegado el momento ya no exiges tanto o encuentras el equilibrio?

    Aquí te va una historia de amor, sin leer a nadie, solo porqué la vida te lo va dando, yo durante mucho tiempo pensé que estaba bien sola, o con relaciones pasajeras, así que elegía ciertos patrones que a la larga acababan en fracaso, el fracaso lo veo desde hace tiempo como aprendizaje, no me tiro al drama por esto, de todo lo malo trato de sacar algo bueno, al final, pero lo encuentro.

    Cuando conocí a Her. BB no pensé que decidiéramos llegar a vivir juntos, es más lo deje por un tiempo, hasta que sucedió algo, algo terrible y acudí a él, él pudo decir que no, pero ahí estuvo durante dos meses cuidando a un ser amado para mi, sin pedir nada, sin conocerlo lo quiso mucho, en ese momento supe entender el amor que alguien podía sentir por mi, así que sin más me avente a esta aventura, años después el sufrió un accidente aquí, bien dicen que los amigos o el amor se conoce en el hospital o en la cárcel, de alguna manera fueron 6 meses de convivencia continua, con su accidente llegó otro accidente, pero esta vez me toco a mi, a base de accidentes supimos que podíamos vivir juntos, que el tiempo es limitado, y que lo mejor era lanzarnos sin paracaídas a la aventura de vivir juntos, es un poco complicado ceder espacios, el cambio de casa nos esta ayudando a formar espacios que necesitamos los dos, personas que siempre o mucho tiempo vivieron solos, y ahí vamos, tenemos establecidas algunas reglas, pero no por eso el amor es menos, yo se que el me da mucho, y el sabe que puede contar conmigo.

    Ana Isabel, me llego la vida con este hombre, es especial, no es mi príncipe azul, no es el hombre que había pensado yo en mi comodidad, pero los años me han enseñado a confiar más en que si algo se presenta en la vida, te brinda amor, y ese orden que se necesita para estar tranquilos, ¿Qué más pedirle a la vida? Que sigamos tomados de la mano, que el día que uno se sienta solo o mal tener la mano o el hombro para tomarnos de él.

    Si existe el amor en orden, o el orden en el amor, pero cuesta, cuesta a base de trancazos, algunas personas son afortunadas y lo encuentran sin tantos tropezones, y otras que somos de lo más terco caemos varias veces, no hay príncipes azules, no hay amor pasional para toda la vida, hay un amor con orden, con dialogo, con apoyo, ese que habrá que cuidar para no estropearlo, ese que debemos cuidar sin pensar en quien da más o quien da menos, nosotros dos Her BB y yo hemos decidido siempre hablar, ahí esta la clave, a mi me costó más trabajo y me sigue costando a veces, pero le tengo un respeto y una admiración que no la había sentido antes por nadie. Es mi pareja, y con él quiero seguir hasta el final.

    Existe, sin leer, el amor con orden.

    Un abrazo.

    Menospausas

    Responder

  4. Ana Isabel
    Ago 18, 2009 @ 09:31:47

    Hola Menos

    ¿Es probable que tu paciencia y tranquilidad ante la vida provenga de la seguridad que te da el equilibrio y no de la edad? Porque mira, el equilibrio es tan importante que cuando falta, andamos ansiosos, desesperados, depresivos.

    A veces tratamos de engañarnos, pero no podemos hacerlo siempre y menos definitivamente. Buscamos al príncipe azul que sabemos que no existe, y lo sabemos porque nos conocemos. No somos precisamente la princesa rosa. Pero en el fondo también sabemos que el interfecto NO ES el que queremos amar. Nos enfrascamos en esa relación que terminará mal, sufrimos su fin, nos lamemos las heridas y nos recuperamos para continuar en la búsqueda de los que NO SON hasta que la vida nos grita en la cara que ya estuvo bueno de babosadas, que si necesitamos el equilibrio para continuar, pues entonces lo reconozcamos, que ahí había estado por mucho tiempo y no lo veíamos por estar enfrascadas en lo que NO queríamos.

    Y ese equilibrio que tienes ahora no es gratuito. Es el esfuerzo diario de los dos por mantener su individualidad y mostrarse como son. Eso es el amor adulto. Son muy afortunados los dos. Así que tu historia de amor es digna de una película o novela.

    Tenemos muchas cosas en común Menos, las coincidencias no existen.

    Un abrazo

    Responder

  5. Menospausas
    Ago 18, 2009 @ 11:50:35

    Ana Isabel, no es la edad son los trancazos, y estoy de acuerdo contigo las coincidencias no existen, existen los encuentros.

    Un día en cortito te contaré cuando deje de creer en las coincidencias y el encontrarnos estaba puesto solo había que encontrar el medio, ese medio fue el Tranvía, pero yo soy de las convencidas que tarde o temprano te encuentras por algo a una amiga, o a una persona especial.

    No estoy muy segura de que se trata, ¿Reencarnación? ¿Destino? No lo se pero aquí estamos compartiendo y eso me da mucho gusto.

    Te mando un abrazo

    Responder

  6. Ana Isabel
    Ago 18, 2009 @ 12:51:59

    Mira Menos, cuando tengas oportunidad ó dinero (que no es lo mismo), busca un libro de Brian Weiss, llamado Muchas vidas, muchos sabios ó algo así.

    Ese libro me llegó en un momento clave, de manos de una persona que no conocía y ahora es mi amiga entrañable. Comprendí muchas cosas. Y unos días después de leerlo, una amiga con la que poco convivía me llamó para decirme que estaba en el rancho una persona que me podría ayudar con mi fobia a salir, que me había conseguido una cita, que cobraba caro pero estaba dispuesto a verme sin costo. Fuí a la cita y me encontré con el Dr. Weiss en persona, quien me sacó del hoyo. Tan pronto, que al día siguiente me la pasé en la calle, manejando como taxista, por el simple gusto de hacerlo.

    Ese día mi mundo se abrió y supe, porque lo vi y lo viví, que todos nuestros encuentros no son casuales, que antes nos conocimos y tenemos la capacidad de reconocernos. La energía que nos une es tan fuerte que atraviesa el tiempo y el espacio.

    ¿Habías oído hablar de Weiss?

    Responder

  7. Menospausas
    Ago 18, 2009 @ 15:21:28

    No tenía la menos idea del Dr. Weiss, ¿Sufriste agorofobía?

    Es terrible, prometo después de lo compartido buscar algo de él, un libro, algún articulo.

    Sin conocerlo, solo por experiencia propia, se de los rencuentros mágicos de la vida

    Un Abrazo Ana Isabel

    Responder

  8. lunaria
    Ago 20, 2009 @ 14:04:20

    Artemisa Isabel:
    He releído tu post y no me queda mucho por decir. La verdad ni siquiera me había atrevido a mandarte un comentario. Yo creo firmemente en las relaciones en equilibrio. Donde se camina acompañados con objetivos comunes y sin olvidar los personales.
    Me parece que tú y la Menos tienen una muy buena vida en pareja y eso es invaluable. Muchas felicidades a ambas dos.

    Saludos

    Responder

  9. Ana Isabel
    Ago 20, 2009 @ 15:07:05

    Lunaria:

    ¿Pues cómo que no te atrevías a mandar comentario? Acuérdate que no hay censura, como el las tres y un cuarto, aquí puedes explayarte y extenderte.

    Felicidades a tí también.

    Abrazos

    Responder

  10. Menospausas
    Ago 22, 2009 @ 15:01:54

    Hola amigas, Ana Isabel y Lunaria, creo que esto no debería solo aplicar en las relaciones de pareja.

    Por mi parte Lunaria, ahora después de muchas relaciones fallidas, ya sabes prueba y ensaño, por fin me encuentro en una relación “equilibrada” que espero dure muchos años, pero en esto no se sabe.

    Lo que veo más haya del amor y el orden en pareja, es el amor y el orden en cualquier relación que implique amor, por ejemplo yo no tengo hijos, pero fui hija ¿Encontré alguna vez ese equilibrio? Si tal vez con mi madre, pero me falta aún hallar el equilibrio con mi padre, el orden, a pesar de que ya no este. Esto lo lograré un día, o tal vez ya lo logre hace pocos meses, lo cual fue liberador.

    Nuestros padres son nuestros maestros de lo que queremos o no en la vida, esto se repite en el momento de ser madre, creo que deberíamos tratar este tema, a pesar, lo repito de no tener yo hijos. Pero ustedes dos sí los tienen. No les gustaría que sus hijas repitieran los mismos errores que todas cometimos en nuestras relaciones de pareja, pero tal vez los cometan, si ellas no abren los ojos y las ven cómo sus maestras de vida, he ahí el orden del amor, no solo en pareja sino en nuestra vida diaria con los seres que nos rodean. Sus hijas tal vez no lo vean ahora, pero ustedes son maestras de esta vida, y tal vez si lo llegan a ver no cometerán los mismos errores, pero probarán otros nuevos ¿Qué hacer como madre? Apoyarlas por supuesto, acompañarlas siempre, y que ella sapan que ustedes están ahí. ¿Nacemos en un hogar por error o para aprender? Yo creo que para aprender. No por casualidad.

    Lunaria, tal vez de lejos se vea que tenemos parejas en equilibrio, yo lo celebró en mi caso, y en el caso de Ana Isabel, pero nadie nos garantiza que esto siempre sea así, no lo sabemos por más que trabajemos en ello, nada ni nadie nos tiene comprado esto de por vida.

    Les contaré un caso que a mi me asombra, de una señora viuda de más de 70 años, hace unos años ella decreto que quería un compañero que la cuidará con mimos, la sacará a pasear, pero no quería sexo, solo apapachos de vez en cuando, se le hizo, primero conoció a un hombre que la llevo a todos los mejores lugares, en fin todo color de rosa hasta que llego el tema del sexo, tema que ella no quería ni hablar, así que el hombre se aburrió, y partió ella se quedo triste pero su coraje fue mayor, así que conoció a otra persona un hombre mayor, que no estaba tan interesado en el sexo, pero si en la compañía de ella, y la llevo a conocer el mundo en su avioneta, yo la admiro por que creo que a esa edad ella empezó a vivir su vida por fin.

    Nunca demos por hecho que la vida cómo mujer termina, nunca demos por hecho que la vida siempre será la misma, tratemos de encontrar el orden con amor en todas las relaciones de nuestra vida.

    Yo cómo Ana Isabel, si pienso que nada en esta vida es casualidad es causalidad, es causa de nuestro hacer y no cerrar los ojos nunca, a veces nos tiramos al precipicio sin red…pero bien vale la pena.

    Un Abrazo para las dos. ¿Seríamos las mujeres que somos ahora sino hubiéramos pasado por tantas cosas, tantos “fracasos”? No lo creo, hoy estamos en una edad que nos podemos permitir muchas cosas, no la de buscar por buscar, sino las de ver lo que nos ofrece la vida adulta, ya no creo en los malos hombres o las malas mujeres, ni en los cuentos de hadas, creo que la vida nos pone personas a las que les tenemos que aprender mucho, y nosotras podemos enseñar más. Creo en patrones, esos que podemos cortar para crecer.

    ¿El mundo es pequeño? Si, es un pañuelo.

    Ya busque a Weiss, después lo comentamos

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