Denise Dresser… Los que mueven a México

Denise Dresser durante el encuentro Estío - UD...
Image via Wikipedia

A propósito de que estamos viviendo el mes más mexicano de todos los meses, mi querida proveedora de noticias socio-políticas me hizo llegar este discurso de Denise Dresser.

Admito que no tengo permiso para publicarlo, porque Denise no me conoce.  Pero también admito que yo sí conozco a Denise y en un exceso de confianza, tomo su discurso y lo publico en mi blog porque me pareció algo digno de publicar.

El único personaje que sacaría yo de la lista sería Lorena Ochoa, no porque no tenga razón Denise, sino porque creo que mi razón es más poderosa.  El día que Lorena Ochoa recibió el donativo de un millón de dólares de manos del briago gobernador de Jalisco, ese día cayó de mi gracia por completo.

Y ocupando el lugar que deja la mocosa esa, yo pondría en él  a la propia Denise.  Con la pena.

DENISE DRESSER

Alguna vez, el periodista Julio Scherer García le pidió a Ernesto Zedillo que le hablara de su amor por México. Le sugirió que hablara del arte, de la geografía, de la historia del país. De sus montañas y sus valles y sus volcanes y sus héroes y sus tardes soleadas. El ex-presidente no supo qué contestar. Hoy es probable que muchos mexicanos tampoco sepan cómo hacerlo. Hoy el pesimismo recorre al país e infecta a quienes entran en contacto a él. México vive obsesionado con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido, lo olvidado, lo maltratado. Con la crónica de catástrofes; de corruptelas; de personajes demasiado pequeños para el país que habitan.

México padece lo que Jorge Domínguez, en un artículo en Foreign Affairs, bautizó como la “fracasomanía”: el pesimismo persistente ante una realidad que parece inamovible. La propensión colectiva a pensar que la corrupción no puede ser combatida; que los políticos no pueden ser propositivos; que la sociedad no puede ser movilizada; que la población no puede ser educada; que los buenos siempre sucumben; que los reformadores siempre pierden. Por ello es mejor callar. Es mejor ignorar. Es mejor emigrar.

Pero lo que nos congrega aquí hoy sugiere lo contrario. Por cada tache que se le pueda colocar a este país, existe una paloma. Más de 50 palomas. Frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder la fe en México estan todas las razones para recuperarla. La determinación de Lorena Ochoa. La pluma de Carlos Fuentes. La inteligencia de Mario Molina. El profesionalismo de Carlos Loret de Mola. El talento de Salma Hayek. La chispa de Diego Luna. La visión empresarial de María Asunción Aramburuzavala. La imaginación de Angeles Mastretta. El humor de Carlos Monsivaís. La tenacidad de Alejandra de Cima. La sencillez de Gael García Bernal. Las canciones de Julieta Venegas. El espíritu democrático de Margarita Zavala. La creatividad de Julieta Fierro. La forma en la cual Alondra de la Parra conduce una orquesta o Rafael Márquez mete un gol o Cristina Pacheco hace una entrevista. La labor filantrópica de Alfredo Harp Helu. El periodismo implacable de Miguel Angel Granados Chapa. La arquitectura de Teodoro González de Leon. La voz de Ximena Sariñana. Los huipiles de Beatriz Paredes.

Cada persona tendrá su propia lista, su propio pedazo del país colgado del corazón. Una lista larga, rica, colorida, voluptuosa, fragante.. Una lista que debe comenzar con las palabras de la chef Marta Ortiz Chapa: “Siempre me gusto ser mexicana”. Una lista con la cual contener el pesimismo; un antídoto ante la apatía; una vacuna contra la desilusión. Una lista de lo mejor de México. Una lista para despertarse en las mañanas. Una lista para pelear contra lo que Susan Sontag llamó “la complicidad con el desastre”.

Una lista como la compilada por la revista “Quien” hoy pero que en mi propio caso va más allá de ello para incluir todo lo que yo amo de mi país. Los murales de Diego Rivera. Las enchiladas suizas de Sanborns. Las mariposas en Michoacán. El cine de Alfonso Cuarón. El valor de Emilio Alvarez Icaza. Los huevos rancheros y los chilaquiles con pollo. El mole negro de Oaxaca. Los libros de Elena Poniatowska. La decencia de Germán Dehesa. Los tacos al pastor con salsa y cilantro. El mar en Punta Mita. La poesía de Efraín Huerta. El Espacio Escultórico al amanecer. Cualquier Zócalo, cualquier domingo.

La forma en que los mexicanos se besan y se saludan y se dicen “buenas tardes” al subirse al elevador. Las fiestas ruidosas los sábados por la tarde. La casa de Luis Barragán. Los amigos que siempre tienen tiempo para tomarse un tequila. Los picos coloridos de las piñatas. Las casas de Manuel Parra. Las bugambilias y los alcatraces y los magueyes. Las caricaturas de Naranjo y los cartones de Calderón. El helado de guanabana. La talavera de Puebla. Las fotografías de Graciela Iturbide. Los mangos con chile parados en un palo de madera. Las comidas largas y las palmeras frondosas. Las mujeres del grupo Semillas y las mujeres que luchan por otras – todavía – en Ciudad Júarez.

Y más allá de este recinto y este reconocimiento a cincuenta personas, habría que aprovechar la ocasión para pensar un momento en todos aquellos que también mueven a México. Sus habitantes. Ese país habitado por millones de hombres y mujeres mexicanas que se levantan al alba a prender la estufa, a preparar el desayuno, a remojar el arroz, a planchar los pantalones, a terminar la trenza, a correr detrás del camion, a trabajar donde puedan y donde les paguen por hacerlo. El país de muchas mujeres y hombres que duermen poco porque cargan con mucho.

Para acompañarlos les pido que piensen por un momento en las siguientes preguntas. Y si ustedes vivieran y mantuvieran a sus familias con 3,000 pesos al mes? Y si les tomara mas de dos horas y tres formas diferentes de transporte público llegar a su trabajo? Y si al regresar a casa, despues de un largo día, su esposo las golpeara? Y si, aunque ustedes contaran su caso cientos de veces, prevaleciera el silencio? Y si su hija o su madre o su hermana fuera violada en la calle o cerca de un cuartel del Ejército? Y si  en el Ministerio Público le dijeran que ella se lo buscó o que lo ocurrido no es un crimen? Y si resultara embarazada y la despidieran por ello? Y si hubiera complicaciones y no pudiera pagarle al médico? Y si ustedes estuvieran condenadas a la precariedad cotidiana como tantas más?

Para muchas mujeres en México esas preguntas no son hipotéticas sino reales. No representan lo que podría ocurrir sino lo que ocurre. En México, ser mujer entraña tener sólo 7 años de escolaridad promedio. En México ser mujer y trabajar en una maquiladora significa estar en peligro de muerte. En México, ser mujer implica el 30 por ciento de probabilidad de tener un hijo antes de los 20 años. En México todavía entraña luchar por el derecho a serlo.

Porque el país cambia pero no lo suficiente; porque México se mueve pero no a la velocidad que podría y debería. Algo estál mal. Algo no funciona. Tiene que ver con el control y los privilegios. Tiene que ver con 23 millones de personas en este país que viven con 20 pesos al dia. Tiene que ver con que 1 de cada 5 mexicanos entre la edad de 25 y 35 años vive y trabaja en Estados Unidos. Tiene que ver con el éxodo de 400,000 migrantes que cruzan la frontera en busca de oportunidades que no encuentran en su propio país. Con que el hijo de un obrero tiene solo el 5 por ciento de probabilidades de convertirse en profesionista.

Allí estan para quien las quiera ver: señales claras de un statu quo que es insostenible; síntomas de problemas profundos, históricos, estructurales. A lo largo del sur del país y a lo ancho de sus zonas más pobres. En cada institución disfuncional y en cada funcionario insensible que la encabeza. En cada decisión arbitraria por parte de alguien que ejerce el poder y en cada mexicana que padece sus consecuencias.

De allí que se vuelva imperativo celebrar a aquellos que están en la lista de quienes mueven a México, y al mismo tiempo reflexionar en lo mucho que falta por hacer. Pensar en un México menos cupular y más ciudadano. Menos elitista y más democrático. Menos interesado en retener las oportunidades insólitas que tienen algunos y más interesado en crearlas para otros. De lo que se trata, en esencia, es de cambiar la forma geométrica del país. Pasar del triángulo al rombo. Crear una amplia clase media poblada por personas con voz, con derechos, con oportunidades para generar riqueza y acumularla. Crear mexicanos, emprendedores, educados, competitivos, meritocráticos porque el país les permite serlo. Crear un sistema económico que promueva la movilidad social en vez de permitir la perpetuacion de obstaculos que la inhiben.



Y vivir todos los días con esa lista de lo mejor y lo posible para así pelear contra la lógica enraizada del “por lo menos”: “por lo menos hay paz social; “por lo menos” la pobreza extrema ha disminuido un poco; “Por lo menos no ocupamos el último lugar en las evaluaciones PISA de educación”. “Por lo menos en el sexenio pasado sólo se robaron un Jeef Rojo y una Hummer”. Hoy, la lógica compartida del “por lo menos” equivale a una defensa de la mediocridad. Equivale a una apología del statu quo que beneficia a pocos y perjudica a muchos. México solo será un país mejor cuando sus habitantes dejen de pensar en términos relativos y empiecen a exigir en términos absolutos. Cuando se conviertan en profetas armados con una visión de lo que podría ser. Cuando empuñen lo que Martin Luther King llamó “coraje moral”. Cuando vociferen que los bonos sexenales y la rapacidad de los sindicatos y la educación atorada y el desempleo constante y la inseguridad lacerante son realidades que ningún mexicano está dispuesto a aceptar. Porque si nadie alza la vara, el país seguirá viviendo – aplastado – debajo de ella. Porque si sólo 50 personas exigen que las cosas cambien, nunca lo harán. Porque si los mexicanos siguen habitando el laberinto de la conformidad, sera muy difícil sacudir al país desde allí.

Quienes pueblan esta lista saben que hay tanto por hacer; tanto por cambiar; tantos sitios donde amontonar el optimismo. El optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia. El optimismo perpetuo que se convierte en multiplicador.
El optimismo que debe llevar  espero – a cada uno de los presentes – a hacer una declaración de fe, como la frase que acuñó Rosario Castellanos. Una filosofía personal para ver y andar, vivir y cambiar, participar y no sólo presenciar.

Una filosofía para compartir la terca esperanza de quien habla hoy y acompaña a los premiados. La convicción inquebrantable de mejorar a México. De restañar a la República. De volver a México un país de ciudadanos. Un lugar poblado por personas conscientes de sus derechos y dispuestos a contribuir para defenderlos. Dispuestos a llevar a cabo pequeñas acciones que produzcan grandes cambios. Dispuestos a sacrificar su zona de seguridad personal para que otros la compartan.

Yo creo que ser de clase media en un país con cuarenta millones de pobres es ser privilegiado. Y los privilegiados tienen la obligación de regresar algo al país que les ha permitido obtener esa posición. Porque para qué sirve la experiencia, el conocimiento, el talento, si no se usa para hacer de México un lugar más justo? Para qué sirve el ascenso social si hay que pararse sobre las espaldas de otros para conseguirlo? Para qué sirve la educación si no se ayuda a los demás a obtenerla? Para qué sirve la riqueza si hay que erigir cercas electrificadas cada vez más altas para defenderla? Para qué sirve ser habitante de un país si no se asume la responsabilidad compartida de asegurar vidas dignas allí? Yo creo en la obligación ciudadana de vivir en la indignación permanente: criticando, denunciando, proponiendo, sacudiendo. Porque los buenos gobiernos se construyen a base de buenos ciudadanos y sólo los inconformes lo son.

Yo creo que muchos de los miembros de esta lista logran hacer cosas extraordinarias. Aquellos que hacen más que pararse en fila y en silencio. Individuos que pelean por los derechos de quienes ni siquiera saben que los tienen. Alejandro Martí, denunciando a los policías cómplices y acorralando a los políticos que los protegen. Carmen Aristegui, lidereando la oposición contra la impunidad y concientizando al país sobre sus efectos. Guillermo Ortiz, peleando por la competencia y denunciando los costos que el país ha pagado al obstaculizarla. María Elena Morera, sacudiendo a una sociedad altergada y ayudándola a discernir el papel que debería desempenar. Miguel Angel Granados Chapa, defendiendo—con su columna —  la humanidad esencial de quienes la han perdido y ayudándolos a recuperarla. Ellos y tantos más, héroes y heroínas de todos los días. Ombudsmans cotidianos.

Yo creo que mientras existan individuos como muchos de los que hoy celebramos – encendidos, comprometidos, preocupados – el contagio continuará, poco a poco, y a empujones como todo lo que vale la pena. El monólogo de los líderes se convertirá en el coro de la población. La exasperación de los ciudadanos construirá cercos en torno a los políticos. Yo creo que un día – no tan lejano, quizás – habrá un diputado que suba a la tribuna y exija algo a nombre de la gente que lo ha elegido. En lugar de mirar con quién se codea en el poder, mirará a quienes lo llevaron allí. Y México será otro país, otro.

Yo creo que eso es posible, pero sólo ocurrirá cuando la fe de los mexicanos aplaudidos por la revista “Quien” se vuelva la convicción de muchos.  Cuando la crítica fácil se traduzca en la participación transformadora. Cuando la creencia en el cambio se concretice en acciones diarias para asegurarlo. Cuando más mexicanos memoricen las palabras de mi amigo – el empresario y filántropo — Manuel Arango: “El que no sepa qué hacer por México que se ponga a saltar en un solo pie y algo se le ocurrirá”. Cuando saltando juntos logremos, de verdad, mover mejor a México.

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16 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Laura
    Sep 11, 2009 @ 13:17:17

    Hola mi querida Ana Isabel, este discuro lo dictó en la conferencia de coparmex? No recuerdo pero lo tengo en electrónico, también tengo otro. Te lo envio luego.

    Te confieso que luego de haber escuchado esta ponencia, decidí empezar mi lista de cosas que me gustan de México, cada vez crece más.

    No recuerdo ese premio que mencionas a Lorena Ocha, fue este año? Dónde estaba? jaja

    Un abrazo cariñoso.

    P.D. También es mi proveedora de análisis político jaja.

    Responder

  2. lareddeartemisa
    Sep 11, 2009 @ 13:25:22

    Laura:

    En realidad no sé dónde. Mi proveedora me lo envió por correo electrónico.

    Todos podríamos hacer una lista y sería bastante larga. Me considero privilegiada y con el deber de hacer algo por el país.

    Saludos

    Responder

  3. Laura
    Sep 11, 2009 @ 13:41:05

    Ana Isabel: Sí, las listas podrían ser enormes, porque hay tanto que señalar y por lo cual sentirme orgullosa.

    Creo que señalas un punto importante “deber de hacer algo por el país”. Ese es el quid diría algun. Retribuir algo, construir algo mejor por tí y los que vienen.

    Hay mucho trabajo por hacer, por lo pronto, gracias por poner al tema sobre la mesa, sin duda ya haces una gran labor.

    Besos.

    P.D. No supe dónde dejar comentario, así que va por aquí: El video de sin sostén es buenísimo, me reí mucho. Una buena manere de manejar un tema fuerte.

    Responder

  4. lunaria
    Sep 11, 2009 @ 13:57:20

    Artemisa Isabel, Lau!
    Pues yo creo que debo empezar mi lista ya, para que no se me olvide que a pesar de las cosas tan terribles que vivimos en el país, tenemos muchas buenas que valen la pena

    Saludos

    Responder

  5. lareddeartemisa
    Sep 11, 2009 @ 14:00:53

    Laura:

    Hace unos meses Emilio le regaló un millón de dolares a Lorena. Fué durante un torneo de golf en el Country Club.
    Muchos protestamos, primero porque Lorena no tenía más necesidad de ese dinero que los habitantes del municipio de Mexquitic, Jalisco (el municipio más pobre del país).

    Esta niña gana suficiente dinero de su trabajo y recibió el dinero a pesar de que mucha gente le pedimos que no lo hiciera. Ella dijo que se lo merecía, que su trabajo le había costado. ¡Házme el bracón favor!

    Responder

  6. Laura
    Sep 11, 2009 @ 14:08:36

    Hola, mi querida Lunaria! Me alegra que contemples iniciar con tu lista, ánimo, luego la compartimos.

    Ana Isabel: No sé donde diablos estaba metida, que no me enteré de eso. Oye pero si se las da de altruista y tiene una fundación. Me encanta esta congruencia!!

    No resistio el cañonazo de billetes verdes, qué pena.

    Responder

  7. lareddeartemisa
    Sep 11, 2009 @ 14:19:34

    Laura:

    Estarías enamorada. Y como dice el dicho: con dinero baila el perro.

    Hay más información nefasta de Lorena. Está empeñada en crecer su propiedad de Chapala. Los vecinos ya demandaron, pero no mucho se consigue. Lorenita manda construír una barda tomando terreno federal, llegan a tumbarla y más tardan en retirarse, cuando Lorenita comienza de nuevo. Es una vergüenza. Ya hasta aquí la dejamos porque no vale la pena perder nuestro valioso tiempo en gente como ella.

    Responder

  8. Laura
    Sep 11, 2009 @ 14:24:13

    Andaba enamorada y mal correspondida jaja.

    Gracias por los datos Ana Isabel. Sí me parece bien no desgastarnos con personajes como ella. Hoy me propuse estar de buen humor.

    Gracias por subir la entrada de Denise. Has leído Gritos y Susurros. Recién me compré el volumen 2, ayer leí la experiencia de Mari Tere.

    Responder

  9. Ana Isabel
    Sep 11, 2009 @ 14:31:38

    Hace tiempo compré Gritos y Susurros. Me impactó mucho el escrito de Denise, aunque compré el libro porque una queridísima amiga fué invitada a escribir.

    Después busqué el segundo tomo para leer a María Teresa, busqué el libro como loca y en ninguna librería lo encontré.
    Claro que lo primero que hice fué leer a María Teresa, después con calma leí algunos más.

    Responder

  10. Laura
    Sep 11, 2009 @ 14:40:59

    Lloré con el de Denise, me gustó mucho el de Carmen Aristegui y bueno, muchos más. El segundo lo compré el miercoles, también el primero que leí fue el de Marìa Teresa jaja, ahorita estoy con Lydida Cacho.

    Fue un placer la charla. Ahora voy a mis ocupaciones académicas. A ver si hay oportunidad más tarde de echar chisme en la cocina.

    Besos.

    Responder

  11. Menospausas
    Sep 12, 2009 @ 11:19:50

    Ana Isabel, mil perdones por venis hasta hoy, ya sabes toda la semana corrimos como locas.

    Bueno tendré que ponerme duro con la lista de lo que me gusta de mi país, le rascaré, en verdad le rascaré.

    No estoy de acuerdo con algunos nombres de Denise Dresser, pero bueno eso es normal.

    Mi punto es en esas familias que cita ella, que no se dan cuenta de que existen estas mujeres y hombres que levantan su voz para poder ser escuchadas, que no puden pedir auxilio ante el maltrato, el abuso, la pobreza extrema, me quedo por el momento pensando en esas familias.

    Creo que Denise hizo lo que se llama un Meme, dijo la lista de varias cosas agradables de este país, así que prometo regresar con mi lista de cosas que me gustan de este país tan gris, se que eres la más optimista de todas, gracias se agradece mucho, y cómo dice nuestro amigo el Caballo de un cuerno…busquemos la esperanza

    Te mando un abrazo muy grande.

    Responder

  12. Bruja
    Sep 12, 2009 @ 17:23:05

    Hola Artemisa , aunque borraría a varios próceres nombrados por Denis, lo que cuenta es el mensaje . Haré mi lista, hay muchos todavía , muy valiosos y menos conocidos . Te mando un beso y nos seguímos viendo por aquí y por allá .

    Responder

  13. lareddeartemisa
    Sep 12, 2009 @ 18:31:52

    Menos y Bruja:

    Estamos de acuerdo con los borrones, y es verdad que lo importante es el mensaje.

    Aunque viéndolo fríamente y sin apasionamientos, creo que todos tenemos algo que gusta y algo que no gusta a los demás. Tal vez deberíamos de conceder.

    Creo que efectivamente Lorena Ochoa tiene determinación. Cuando encauzó la determinación a obtener triunfos ganó ella y de alguna forma el país. Cuando lo hizo para recibir ese dinero perdió ella. Y bueno, yo la señalé a ella precisamente porque le pedimos en foros y plantones que no lo hiciera.

    Nuestras listas se nutrirían de los que no son conocidos y trabajan por construir. La mía al menos es bastante larga, y no digamos de lugares, paisajes, pueblos, sabores. Por ejemplo hoy acabo de comerme unas deliciosas enchiladas de mole negro de Oaxaca.

    Me da gusto leerlas por aquí.

    Responder

  14. Bruja
    Sep 14, 2009 @ 09:58:10

    A Perla Bustamante agregaría , atleta paralímpica ( le falta una pierna pero le sobra de lo demás ) . Nos regaló una medalla de oro en las olimpiadas de Beijin el año pasado .

    ¡ Bién por ella, por nosotros y por el país !

    Responder

  15. lareddeartemisa
    Sep 14, 2009 @ 13:07:26

    Si, la lista puede crecer. Muchos atletas paralimpicos que se dedican a ganar medallas de oro.

    ¿Ya viste el nuevo blog: http://estonomelotrago.wordpress.com
    lo abrí hace unos días para despotricar, únicmente para eso.

    Luego me das tu opinión.

    Responder

  16. Rossy Lozano
    Feb 19, 2012 @ 10:24:03

    Yo estoy orgullosa de mi país aunque tango 12 años fuera, pero aquí en California defiendo los derechos de los que ni siquiera sabe que los tienen.

    Responder

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