Criminalización femenina

Colina de las Cruces
Image by nemomemini via Flickr

Érika Loyo Beristáin

En México, la mujer se ha divorciado de la institucionalidad y del entorno político. Los indicios retrógrados del debate actual sobre la violencia de género y la penalización del aborto, son evidencias del retraimiento institucional y del retroceso casi medieval con el que se observa a las mujeres en México. El entorno del debate sociopolítico sobre la mujer, sólo se entiende a partir de analizar toda la serie de hechos y discursos tendientes a la criminalización y el olvido. En México, la mujer no tiene porqué pensar en ser independiente con respecto a su cuerpo o a su futuro, mucho menos exigir respeto sobre su pensamiento y la construcción de su entorno. Una mujer no vale para el espacio público, mucho menos para la institucionalidad del Estado mexicano.

Según datos de la Secretaría de Gobernación, el costo de la violencia contra las mujeres, es de 2 por ciento del PIB en México y otros países de Latinoamérica. En nuestro país, los casos de feminicidios, violencia y discriminación femenina son cada vez más constantes y presentes. Las instituciones y la clase política mexicana, han preferido evadir el debate inclusivo con respecto al tema de las mujeres y lo han limitado a un tema de representación política que tan solo sirve para cubrir las formas y rellenar espacios.

Hemos entrado a una falsa disyuntiva para las mujeres mexicanas, que no sólo evidencia el embate y vulneración sobre el Estado laico; sino aún más, la perspectiva de criminalización con la que en este país, son vistas las mujeres. Si deciden abortar hay que penalizarlas, llevarlas a la cárcel y hacerlas pagar. No importa si la decisión de un aborto se hizo en pareja. Si la mujer determina tener el valor y denunciar casos de violencia, hay que convencerla de que regrese a casa y pida perdón al marido; que al final, lo importante es la familia. Si decide incursionar en la política, hay que destrozarla y pensar con quién se acostó para llegar hasta ahí.

La mujer en México, está fuera del entorno de la política formal. Ha sido excluida de la construcción sociocultural y política del país. Las muestras del debate político actual sobre la mujer son absolutamente arcaicas e inquisitorias. Una mujer es sinónimo de sutileza pero al mismo tiempo, es un vil criminal cuando decide y piensa sobre sí misma y lo que quiere para su futuro. Criminalizar y guardar en el olvido a las mujeres, se ha vuelto un acto de normalidad y de doble discurso políticos y las instituciones. A la política formal, le importa poco que cada día mueran 30 mujeres a causa de la violencia intrafamiliar, o que cerca de 26.5 millones de mujeres mayores de 15 años hayan sido víctimas de una agresión al menos una vez en su vida (Público, 26 de noviembre). En México, el acceso a la justicia para las mujeres, es un tema intocable, lo único que merece es un debate político de circo que resulta vergonzoso y deplorable. Lo que nuestros políticos han evidenciado, es que en el México del Siglo XXI, la mujer se vuelve delincuente cuando determina con valentía decidir sobre su vida, su cuerpo y su espacio. Termina siendo un estorbo cuando exige derechos. Por eso para México, es más fácil criminalizarla que dignificarla.

La solución no es criminalizar, evadir o denigrar el debate sobre las mujeres. Pero mientras “lo femenino” y sus causas, motivos, razones y circunstancias; no se contemple como un tema incluyente, tolerante, respetuoso y abierto; este país seguirá viendo a las mujeres como las delincuentes del nuevo siglo. El tema no requiere contemplación, sutilezas o debates circenses; necesita valentía, orgullo, tolerancia y respeto para que la mujer en este país, recupere su papel dignificante y constructor que bien se merece.

No queda mas remedio que insistir, las veces que sea necesario, insistir… es por eso que traeré las palabras de quienes tienen buenas razones para hacer que se respeten los derechos de la mujer.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. TeGedora
    Dic 02, 2009 @ 10:56:03

    Buen día Ana Isabel.

    Qué buen artículo trajiste. A seguir adelante en la batalla por los derechos de la mujer y alzar la voz, una, dos, diez, cien veces, las que sea necesario insistir.

    Es más fácil criminalizar, negar cuando se tiene miedo, cuando no se sabe qué hacer al respecto. Basta de imponer dogmas religiosos al por mayor y juzgar.

    Besos.

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