En Haití, “Tratan a los muertos como basura”

The look of the Fetish
Image by antonioperezrio.com via Flickr

REPORTAJE: Catástrofe en Haití

La Autoridad Suprema del vudú haitiano denuncia que se entierren sin respeto los cadáveres – “Las potencias no nos perdonaron nuestra independencia”

FRANCISCO PEREGIL | Puerto Príncipe 22/01/2010 http://www.elpais.com

En las mejores guías de viajero suele aparecer un viejo dicho sobre Haití:
“El 80% de la población es cristiana, el 20% protestante y el 100%
profesa el vudú”. También se hace constar que pocas religiones han
sufrido una operación de desprestigio tan abrumadora como ésta que
nació en África y viajó al Caribe con los primeros esclavos. Max
Beauvoir es la Autoridad Suprema de los seguidores del vudú haitianos.
Para los suyos es una especie de Papa. De 74 años, casado y con una
hija de 45, vive rodeado de árboles gigantescos sagrados, a una hora de
Puerto Príncipe en mototaxi. Viste guayabera blanca, habla criollo,
francés, inglés y español, tiene una casa en forma circular, varios
templos en su jardín y una especie de museo con esculturas de vudú. Se lamenta de que hayan enterrado a tantos miles de personas sin ningún respeto, ni dignidad.

“El presidente René Préval me mandó llamar hace cuatro días para
celebrar una reunión junto al resto del Gobierno. Ahí se habló de la
ayuda internacional, de la distribución, del caos… pero no tratamos
el tema de los entierros. Y me parece gravísimo. Se ha tratado a la
gente como basura, sin la dignidad y el respeto que merece cualquier
ser vivo. Sé que la situación es compleja y yo no tengo la solución.
Pero seguro que si nos hubiéramos sentado, habríamos encontrado alguna vía en media hora. Y aún estamos a tiempo, porque todavía quedan muchos muertos por enterrar”.

Los creyentes del vudú acostumbran, según el Ati o Autoridad Suprema, a celebrar la ceremonia del entierro durante nueve días. “Ahí reunimos a la familia, a los amigos y enemigos del muerto.
Durante ese tiempo comemos y convivimos juntos. Todo el que tenga algo que decir sobre el muerto lo dice, ya sea bueno o malo. Después
enterramos el cuerpo, pero el alma se va debajo del mar, un año y un
día o siete años y un día, depende. Durante ese tiempo, se purifica. Es
importante saber que nosotros creemos en la reencarnación y que la
persona vive ocho veces como mujer y ocho veces como hombre. Esto es
así porque el objetivo de la vida es ganar conocimiento. Después de ese
proceso, todo el mundo sin excepción se integra en Dios y comienza una
existencia en la que cuida de todas las cosas vivas del Universo”.

Beauvoir aclara que la imagen que se tiene en gran parte del mundo del vudú como una creencia cuyos brujos [él reniega de esta palabra] o sacerdotes pueden infligir daño a los demás valiéndose, entre otras herramientas, de un muñeco al que se pinchan alfileres es totalmente falsa. “No he visto ni un solo muñeco de esos en todo Haití. En cualquier grupo social hay gente buena o mala, pero el vudú no promueve que se haga daño a nadie. Hay una vertiente religiosa del vudú. Y otra vertiente
filosófica. Tenemos normas muy definidas sobre cómo hay que vivir,
sentarse, comer, caminar. Eso es lo que permite a un haitiano reconocer
a otro en cualquier parte del mundo con verlo simplemente andando a lo
lejos”.

Beauvoir achaca esa mala imagen de su religión al cristianismo y a las potencias extranjeras como Francia, Estados Unidos y España. “El vudú ha hecho a Haití como país. Nuestra independencia se alcanzó gracias a una ceremonia celebrada el 14 de agosto de 1791 conocida como la de Bwa Kayiman. Haití es vudú”. Cuando se le dice: “Pues vaya país más desgraciado que generó el vudú, ¿no?”, el Ati responde: “Pero los españoles, los franceses y Estados Unidos nunca nos perdonaron nuestra independencia e hicieron todo lo posible para hacernos la vida más difícil. Y lo peor fue cuando los cristianos llegaron al poder en 1816. Todavía se mantienen ahí, con la ayuda económica de Estados Unidos y Francia”.

Desde 2003 los sacerdotes del vudú disfrutan del primer reconocimiento oficial como religión.
Aquel fue el año en que el ex presidente Aristide les concedió
autoridad para unir en matrimonio a la gente. Simplemente Ati
significa gran árbol que se abre como un paraguas para proteger a los
más pequeños. En este caso, él considera que tiene que alzar la voz
para defender a su gente, ya que Préval no los defiende. “Yo agradezco
que el presidente haya querido consultarme, pero él sigue favoreciendo
a la Iglesia de Roma, a los europeos y americanos que consideran sus
religiones europeas o centroasiáticas superiores a la africana”.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Hluot Firthunands
    Ene 26, 2010 @ 14:48:35

    Hola:

    Tengo la sospecha de que si pudieramos hablar con cualquier sacerdote inca o azteca, diria más o menos lo mismo.

    Es la eterna lucha de los europeos por exclavizar a los demas.

    Tiene razón el señor Beauvoir, Francia (cuna de la democracia) y USA (defensor de la libertad) nunca les han perdonado su independencia.

    Saludos

    Responder

  2. Ana Isabel
    Ene 26, 2010 @ 17:18:10

    Hluot:

    Tan no les han perdonado su independencia, que se han dedicado por décadas a ponerles el pie encima, impidiendo que se desarrolle como país libre. Es una vergüenza.

    Lo que me gustó fué la descripción de un velorio. Invitar a los amigos y a los enemigos a que hablen de muerto…

    Bienvenido y saludos.

    Responder

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