Yehudá Berg, Sobrevivir y prosperar

Monumento al Holocausto
Image by yelacis via Flickr

Recientemente llegó a mis manos un estudio que detallaba historias sobre algunos supervivientes del Holocausto, y que analizaba los porqués y los cómos de su supervivencia. Muchos de los que sucumbieron al terror y el miedo no lo lograron. Parece ser que la mayor parte de los supervivientes ejercieron alguna forma de control sobre sus propias emociones.

Algunos compartían la poca comida y ropa que les daban. Algunos leían en la noche a sus compañeros libros contrabandeados. Otros rezaban con libros de oraciones en voz alta para que los demás pudieran escucharlas y conectarse. Ellos entendieron que la vida no sólo nos ocurre. Se dieron cuenta de que a pesar de sus circunstancias, necesitaban escoger la vida.

Asumieron alguna forma de responsabilidad además de lo que debían hacer para sobrevivir, más allá de la difícil tarea de preservar sus vidas. Cuando el solo hecho de despertarse era un esfuerzo, elegir seguir adelante era esfuerzo má grande. Sentían la muerte de forma constante, pero decidieron seguir viviendo con una responsabilidad añadida hacia los demás.

Aunque nosotros no enfrentamos la amenaza del exterminio, tenemos una cierta cantidad de cosas que necesitamos hacer para sobrevivir. A veces vivir es una carga. Nos perdemos, no vemos la Luz.

El estudio de los supervivientes del Holocausto ilustra que la forma de asegurarnos de que no sólo sobrevivimos sino que prosperamos, es cuidar de los demás así como de nosotros mismos.

En otras palabras, ocúpate de cosas de las que no necesitas ocuparte. Sé creativo. Si algunas personas lo hicieron en pleno Auschwitz, nosotros también podemos hacerlo.

Puede que estés pensando: Si estoy ocupado intentando sobrevivir, ¿cómo puedo cuidar de alguien más? Pero así es como lo logramos. Puede ser una sola cosa al día, o incluso una a la semana. No tiene que ser algo grande; sólo tiene que ir más allá del deber de nuestras tareas cotidianas.

Esta semana encuentra una forma de cuidar de los demás. Ya verás, la vida dejará de ser una carga.
Todo lo mejor,

Yehudá
La mayor de todas las libertades: escapar de los deseos basados en mi ego, las inclinaciones egoístas, y la mentalidad de “yo primero”. En lugar de esto, gano los regalos duraderos y verdaderos de la vida: familia, amistad y realización.

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