7 Principios de la Ecología Emocional para las relaciones


Dedicamos  toda nuestra vida a entrenar nuestra mente: adquirimos conocimientos y nos enseñan a  pensar, pero  en el territorio emocional, en cambio, somos  todos autodidactas, en mayor o menor medida.

Hay  quien considera las emociones como obstáculos que  interfieren en nuestra dimensión racional.

La  Ecología Emocional sostiene que no es  así y que las emociones son un lenguaje  distinto y complementario.

Una  mente inteligente pero desconectada de las  emociones construiría mapas de decisión equivocados  y peligrosos.

Las  emociones dan color al paisaje y sirven  para orientarnos en el mundo: nos indican  si la ruta que hemos elegido es adaptativa  o destructiva.

Estos son los 7 principios:


1 Principio de  la autonomía personal:

Ayúdate a ti mismo y  los demás te ayudarán”.


2 Principio  de la prevención de  dependencias:

No hagas por  los demás aquello que ellos pueden  hacer por sí mismos

3 Principio del  boomerang:

Todo lo que haces a los demás, también  te lo haces a ti”


4 Principio  del reconocimiento de  la individualidad y la diferencia:

No hagas a los demás aquello que quieres para ti. Pueden  tener gustos diferentes”.


5 Principio de  la moralidad natural:

No hagas a los demás aquello que  no quieres que te hagan a ti”.


6 Principio de  la auto-aplicación previa:

No podrás hacer y dar a los demás aquello  que no eres capaz de hacer ni darte  a ti mismo”


7 Principio de  la limpieza relacional:

Tener el deber de hacer limpieza de las relaciones que  son ficticias, insanas y  no nos dejan crecer como personas”.



No  somos responsables de lo que sentimos

(las  emociones no se eligen ni se planifican)

pero  sí de aquello que hacemos con lo  que sentimos.

Lo  que importa es cómo se gestionan, lo  que se hace con ellas.

Escogemos  nuestra actitud y nuestra conducta.

Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello

y  quejarnos por no recibirlo,

contribuye  a la contaminación emocional”.

No  busquemos la excusa de nuestras emociones  que nos perjudican

o  perjudican a los demás en los hechos  de los otros. Busquemos

la  causa, siempre, dentro de nosotros mismos,  porque ninguna emoción

de  ningún ser puede tener acción en nosotros

si nosotros estamos protegidos

por  el escudo del Amor y vibramos en  esa sintonía.

Tu eliges qué deseas  reflejar a tu entorno  y eso mismo recibirás.

Desde  el amor y al servicio  del Amor, ¡Refleja!

Esta  presentación fue realizada en base a  un artículo de Sergio Sinay publicado  en la Revista de La Nación.

Investigaciones  de Mercé Conangia y Jaume Soler

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