A la fosa común, Augusto Chacón

A la fosa común

Augusto Chacón

Tomado de:  http://impreso.milenio.com/
2010-08-28•Al Frente

La hebra que como sociedad jalamos a cada golpe de información de esta guerra contra el crimen organizado no hace sino enredar más y más la madeja. Una fosa común con setenta y dos cadáveres de emigrantes es el símbolo más fino de la desesperanza: no sólo por la capacidad de violencia que deja entrever de parte de esos criminales que tanto citamos, sino porque muestra a las claras que existen zonas de penumbra a las que todavía no accedemos en las que la mafia y la corrupción de las autoridades se ayuntan para que la primera crezca y todos los demás perdamos.

Lo que según la versión oficial era un problema de ciertas partes del Norte del país y de algunas regiones en estados como Michoacán, Guerrero, Sinaloa, por ejemplo, de pronto, brutalmente, con el descubrimiento de esta masacre que es el chorro en un vaso que ya sentíamos derramado, elimina la parcialización del problema: tiende un puente que va de la frontera septentrional a la meridional y lo abarca todo. Intuir, imaginar lo que esos emigrantes pasaron mientras recorrían México, es un horror: anduvieron el camino a la fosa de la mano de criminales organizados, amparados por criminales con placa, atosigados por criminales de ocasión. Primero perdieron su calidad de seres humanos, al final, cuando ya no había dinero ni fuerza de trabajo para exprimirles, perdieron la vida.

Decía el presidente hace unos días, el miércoles, que necesitamos reconocer que el enemigo no es él, tampoco el gobierno federal; enfatizó que el enemigo es el narcotraficante, el secuestrador, el ladrón y el asesino, y que en la medida en que los medios de comunicación y los ciudadanos hagamos un frente común contra ellos, en vez de cargarle la mano a los gobernantes, la victoria estará más cerca. Hoy, setenta y dos muertos después, el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas tendrá que darnos otra descripción del enemigo: por la retaguardia y desde dentro, no pocos en su gobierno y en muchas entidades y en cientos de municipios han hecho propicia la atmósfera para que el Estado de derecho esté en vías de extinción, han rebajado la noción de sociedad al extremo de que la vida es hoy una mercadería como cualquier otra. Es decir, la esclavitud volvió con un ímpetu bicentenario.

Setenta y dos muertos que exhiben las cifras a las que no hemos hecho caso porque representan a los que con sigilo, por las cloacas del sistema, transitan hacia el Norte sin que los veamos, sin que queramos verlos: 18 mil emigrantes extorsionados en 2009, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; mujeres, niños, ancianos, todos reciben trato igual, sin importar nada, de uno en uno pueden dejar dólares en cada mano que se tiende para irlos arrastrando de Sur a Norte mientras exigimos un acuerdo migratorio para los connacionales que adornan con su esfuerzo las cifras macroeconómicas; mientras horas de televisión señalan al oficial gringo que dispara contra un jovencito en el río Bravo; mientras dialogamos sobre seguridad pública; mientras exigimos respeto a los derechos humanos de parte de la migra; mientras nos sentimos nacionalmente desdichados por la crisis económica, por los 29 mil muertos y el miedo; mientras la celebración del bicentenario nos duele pero nos gusta… mientras todo esto, una corriente humana que no cesa pasa longitudinalmente por México, ajena a cualquier derecho, remota de toda solidaridad. La base social del crimen que se organiza con las autoridades.

Ya no tenemos el consuelo de que estos setenta y dos muertos sean el fondo que algún día tocaríamos; la experiencia de estos últimos años nos insinúa que el horror mayor está aún por verse, nos aguarda en todos esos rincones a los que no les hemos echado luz.

¿En dónde está el enemigo? ¿Cómo se viste, en dónde vive? La madeja no comenzaremos a desenredarla al dar con su descripción precisa para entonces enfrentarlo como si uno solo fuéramos, sino cuando cada nivel de gobierno quite la piel de cordero a los lobos que desde dentro han minado la posibilidad de la confianza y han provocado muertes; si esto sucede, una limpia real y transparente, sabremos que el llamado a la participación de los ciudadanos es honesto… y seguro. Por lo pronto, avanza la soledad.

agustino20@gmail.com

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