ENTREVISTA MIGUEL LORENTE ACOSTA

Esta es una entrevista publicada en el diario El País y habla sobre la violencia en España.  Resulta interesante ver cómo se han preocupado en ese país para conocer las razones de la violencia contra la mujer.
Ayer en Guadalajara, un hombre de 20 años lanzó por la ventana del departamento situado en  un tercer piso a su novia.  No le gustó que ella estuviera con un amigo…  Ella no murió, tiene múltiples fracturas.  Él fué detenido y esperemos que no cuente con conocidos que lo dejen libre para terminar su acto.


‘Los hombres han aprendido a mirarse en el espejo, pero no a mirarse’

RAFAEL RUIZ 01/08/2010

Es médico forense y delegado del Gobierno para la Violencia
de Género. El aumento del número de mujeres asesinadas ha disparado las
críticas y las alarmas. Él continúa el combate: “El maltratador da a su
pareja lo justo para vivir, pero poda cualquier intento de crecer como
persona”.

En los días anteriores a entrevistarle, hombres y mujeres
especializados en psicología, sociología y trabajo social, mujeres y
hombres involucrados en la lucha por la igualdad y contra la violencia
de género, me hablaron maravillas de este hombre, que lleva toda la
década dando la cara en un tema que levanta tanta sensibilidades;
maravillas de su talante, de sus conocimientos y de su capacidad para
acotar el problema y explicarlo. Algo muy distinto de las
descalificaciones contra él vertidas en campañas sin piedad, por ejemplo
en la Red. Está claro que Miguel Lorente Acosta levanta pasiones, en
buena medida por el cargo que ocupa.

Miguel Lorente Acosta, durante un viaje a Egipto en 1984

Miguel Lorente Acosta, durante un viaje a Egipto en 1984-

“Matar no es fácil, pero preferimos explicaciones que no inquieten”

“No me gusta hablar de machismo, sino de problemas de patrón cultural”
En lo que llevamos de año, 38 mujeres han muerto a
manos de sus compañeros o ex compañeros por violencia de género en
España (la entrevista se hizo el 14 de julio; al cierre de esta revista,
el número ya era de 41 mujeres). ¿Una cifra preocupante que muestra un
repunte en las agresiones machistas?

Perder vidas
siempre es preocupante. Respecto al año pasado hay 11 casos más en ese
tiempo. Pero no basta la comparación con solo un año. Desde que hay un
seguimiento estadístico fiable, desde 2003, la media de víctimas
mortales en ese periodo es 35, este año han sido 38. Eso ya lo matiza un
poco más. Es un incremento relativo. En 2009, por ejemplo, hubo una
acumulación de casos en la tercera semana de julio. En cualquier caso,
más allá de los números, mientras haya hombres que sigan entendiendo la
relación de pareja como una relación de dominio, de control, de poder,
estamos ante algo preocupante.

En la primera semana de julio se concentraron cinco muertes. ¿Hay un incremento de estas agresiones en verano?

El
calor puede ser uno más de los factores estresantes ante conflictos que
acentúe la agresividad, la irascibilidad. Pero más que el calor, lo que
influye es el aumentode la convivencia. La rutina resuelve muchos
conflictos por la propia dinámica. Además, desde el punto de vista
emocional también hay una percepción de fin de curso; de que eso se
resuelve antes del verano o que no se va a resolver. Eso influye en el
uso de la violencia.

Miguel Lorente es médico forense; por oficio,
está acostumbrado a ser muy analítico. Así que sus contestaciones están
tan llenas de frases subordinadas y explicaciones, que a la fuerza hay
que condensarle, a costa de perder algún gramo de exactitud. Sucede con
la explicación de la violencia en verano; no se queda a gusto y la sigue
desarrollando:

“No olvidemos nunca que estas conductas nacen de
una premeditación. Cuando analizas cada caso, ves que se han ido tomando
muchas decisiones encaminadas a cometer el homicidio. No es algo fruto
de un ataque repentino. Matar no es fácil; hay una planificación. Lo que
sucede es que la sociedad intenta explicarse lo inexplicable. Si buscas
el sentido a esos crímenes en la desigualdad, el dominio, el
patriarcado, el sometimiento de la mujer, eso te remueve por dentro y
piensas: jolín, entonces yo debo adoptar alguna acción para evitar que
esto siga ocurriendo. Es más fácil recurrir a los elementos que tu
propia cultura te ha dado para resolver ese conflicto. Decir que en el
episodio incidieron el alcohol, las drogas, un nivel cultural bajo, que
eran inmigrantes… Ese tipo de justificaciones las sigue dando el
60%-70% de la población española. Antes era el 90%. Se sigue utilizando
ese recurso de manera natural para dar una explicación que no nos genere
demasiada inquietud”.

Recurrimos
a ese recurso de buscar explicaciones que no nos perturben demasiado.
De ahí el choque emocional, la incomodidad que provoca el título de uno
de sus libros: ‘Mi marido me pega lo normal’.

Sí.
Esa frase es real, e incluso frecuente. Y yo la escuché seguida de esta
otra: “Pero esta vez se ha pasado y quiero denunciarlo”.

¿Somos más machistas en España que en otros países europeos?

No.
Lo que pasa es que somos el único país de Europa que conoce realmente
la violencia de género y la situación social vinculada al machismo.
Durante la presidencia española de la UE me he reunido con mis homólogos
de los otros 26 países, y he comprobado que no saben realmente cuántas
mujeres se les mueren por violencia de género. Algunos tienen cosas
interesantes, pero en el conocimiento integral, global, de acercarnos a
la violencia de género que parte de un contexto social y cultural, en
eso estamos los primeros. Ir a las raíces, ir al origen, es una apuesta
muy compleja, que levanta muchas resistencias. A menudo digo que no me
gusta hablar de machismo, porque puede dar la sensación de que es el
problema de unos pocos que actúan en exceso, y no es eso; prefiero
hablar de un problema de patriarcado, de un patrón cultural y social
basado en la desigualdad.

¿Las nuevas generaciones están cambiando?

Hemos
hecho un estudio con adolescentes, y un 13% de las chicas todavía ve
normales las conductas de control, de insulto, de humillación, incluso
las agresiones leves o coacciones; por ejemplo, limitar el contacto con
las amigas. Hay cierta normalidad en el recurso a la violencia. Si se
pregunta a los chicos de 16 a 18 años si ven correcto responder con
violencia al intento de quitarles algo que consideran suyo, el 23%
contesta que sí. El 33% de los chicos y el 26% de las chicas asocian
celos con amor. Todavía el 10% de los chicos y el 7% de las chicas dicen
que el hombre que parece agresivo es más atractivo.

Vuelve a
diseccionar la pieza. No se queda tranquilo. Y sigue hablando, rápido,
pero con precisión, con inflexiones pedagógicas, encadenando argumentos:

“Es
como esa otra frase que también he escuchado: ‘Mi marido nunca me ha
pegado, pero es que tampoco le he dado motivos’. Así es como se asumen
roles, funciones… A la mujer le sigue dando valor ser buena madre, ser
buena esposa, ser buena ama de casa, aunque luego también trabaje. Si
una mujer es una buena profesional, pero descuida a sus hijos, dirán:
sí, sí, es muy buena médica, muy buena política, pero, fíjate, sus hijos
han estado en colegios internos; ha fallado en lo esencial. Al padre no
se le pide eso. Si la mujer asume ese rol y asume que hay una especie
de controlador doméstico, para decir sí o no, para corregir, si está
sometida, podríamos pensar que ya no hay necesidad de recurrir a la
violencia. Pues incluso así puede aparecer la violencia. Porque cuanto
más injusto es el mandar, más sensación de poder te da. Mandar lo que es
correcto no da sensación de poder, pero mandar una cosa injusta da
mucha”.

¿Cómo ve la animadversión que levanta el Ministerio de Igualdad en diversos sectores? ¿Les ha sorprendido?, ¿se lo esperaban?

Más
que la resistencia, lo que sorprende es que se haya elevadoa un frente
mediático y político. Que haya gente que esté en contra de la igualdad
porque no es consciente de que hay desigualdad puede sorprender. Pero lo
realmente preocupante es que hagan de esa situación un elemento crítico
de ataque o de banalización hacia este ministerio. Te das cuenta de que
eso no nace de una reflexión racional, sino de un rechazo hacia algo
que genera incomodidad porque es un ataque a posiciones dominantes.

Ya,
pero cuando dice que criticar la Ley de Violencia de Género puede
contribuir a que haya más víctimas, ¿no es una defensa demasiado
demagógica?

Claro que las leyes pueden ser
criticadas si no se comparten, pero la argumentación ha de basarse en
elementos objetivos. Pero si dices que la Ley Integral de Violencia de
Género produce más víctimas porque actúa contra los hombres, sin más
argumentos, eso en el fondo sí sirve para que muchos hombres se sientan
atacados. Es lo mismo que cuando un hombre trata de justificar su
comportamiento violento diciendo: “Es que mi mujer se empeña en llevarme
la contraria”. Sienten que van contra ellos, que todo este
planteamiento es algo que está solo en manos de unas cuantas mujeres,
las feministas… Y puede que el hombre violento, el que está pensando
en llevar a cabo una agresión contra su mujer, cuando ve que hay
elementos que refuerzan su posición, se sienta más seguro.

¿También
puede influir el creciente debate sobre las denuncias falsas
presentadas por las mujeres para supuestamente conseguir ventajas ante
un divorcio?

No son elementos decisivos, pero sí
factores que interactúan. Son elementos que refuerzan o cuestionan las
posiciones del hombre que se siente dominante. Decir que hay muchas
denuncias falsas es un argumento que ha empezado este año con mucha
fuerza y seguimiento mediático, incluso por parte de jueces y
representantes institucionales, no por casualidad, sino de forma
orquestada, contra la ley. Como se les vino abajo el argumento de que,
desde la creación del Ministerio de Igualdad y la promulgación de la Ley
de Violencia de Género, cada vez se mataba más, que la ley y el
ministerio no servían para nada, ahora atacan por otro lado. Cuando se
dice que hay un aluvión de denuncias falsas, están cuestionando la
credibilidad de la mujer.

Ahora estamos en
unas 32.000 denuncias por violencia de género al trimestre, en torno a
un 10% menos que en los dos años anteriores. Además, entre las víctimas
mortales de este año, el 85% no había denunciado…

Sí.
Las denuncias han caído, a pesar de las campañas. Cuando tú le dices a
la mujer que hay mucha denuncia falsa, la mujer, que ya de por sí tiene
dudas, se retrae.

Porque la mujer sometida
durante largo tiempo a maltrato psicológico o/y físico tiene la
autoestima por los suelos, a menudo se llega a creer que se merece lo
que le pasa. Incluso crea lazos de dependencia respecto a ese hombre. Le
he oído hablar a usted del ‘efecto bonsái’. ¿Nos explica en qué
consiste?

Un bonsái no es un árbol que no crezca,
sino un árbol al que se le impide crecer, al que se le van cortando
ramas y raíces para que no se desarrolle. Es lo que hace el maltratador.
Cuando su pareja intenta crecer como persona, él se encarga de podar
eso, pero al mismo tiempo da las justas dosis de cariño para que no
muera. La propia mujer se nota impotente, pero como recibe lo que
necesita para seguir viviendo, crea una relación de dependencia. Depende
de la misma persona que la anula. Y llega a creer que sin él no va a
poder vivir. Para poder desarrollarse, para poder crecer, necesita un
proceso de adaptación. Como el bonsái; si lo sacamos de su mínima maceta
y lo plantamos en el jardín, se muere, porque ni siquiera tiene raíces
para profundizar buscando agua en el suelo.

¿Hay un perfil-tipo del agresor?

Yo
siempre digo que todos los agresores responden a tres características:
es hombre, varón y del sexo masculino. Su referencia cultural está
basada en la imposición, en “porque lo digo yo” y “aquí hay que poner
orden”. Hay comportamientos en los que coinciden, pero no se puede
establecer un retrato-robot. Entre los que han acabado con la vida de su
pareja, prácticamente todos o se suicidan o se entregan. Los que se
suicidan suelen ser personas integradas en la sociedad, se llevan bien
con el entorno y no quieren ser juzgados, huyen de ser cuestionados por
ese entorno. Los que se entregan, sin embargo, están menos integrados y
no temen ese rechazo, incluso creen que lo que han hecho les da mayor
integridad como hombres.

Sigamos con las
estadísticas de este año. El 37% de las víctimas eran inmigrantes,
frente al 10% de porcentaje en la población total. ¿Puede esto dar
argumentos a algunos españoles para decir: nosotros lo hacemos cada vez
mejor, este problema no va con nosotros?

La
violencia hay que entenderla contra las mujeres, da igual que sean
inmigrantes… Es como una enfermedad epidémica. El tratamiento debe ser
global. Respecto a la población inmigrante, hay un factor interesante a
analizar. Proceden de sociedades con un entramado cultural de mayor
intensidad machista, con roles más definidos y obligados. En España
sesuele producir lo que se llama una velocidad de integración
asimétrica; las mujeres se suelen integrar antes que los hombres, porque
establecen más redes sociales, basadas en el afecto, la confianza, el
intercambio; el hombre suele tener relaciones más superficiales. Así, la
mujer puede cuestionar más rápidamente las conductas impuestas por la
cultura de origen. Eso ellos lo viven como una agresión y refuerza su
posición de que deben hacer algo para mantener su rol dominante.

Además, casi la mitad de las mujeres asesinadas eran mayores de 50.

Es
un sector de población al que nos resulta más difícil llegar. Además,
tienen muy interiorizada su idea de lo que es una pareja. Un hombre de
60 años no suele estar dispuesto a que su mujer lo deje.

Miguel,
¿cómo sale un hombre así, como usted, habiendo nacido en 1962 en Serón,
un pueblo de Almería? ¿Cómo era su entorno familiar cuando usted era
niño?

Mis padres siempre se han comportado de una
forma muy abierta, intentando dejarnos mucho espacio. Somos cuatro, tres
chicos y una chica. Mi padre, médico de pueblo, siempre ha sido
bastante tradicional. Un señor no violento, pero que responde totalmente
a la figura del padre de familia que tiene la última palabra. Mi madre
sí era más de darnos libertad, de que asumiéramos nosotros
responsabilidades.

¿De pequeño ya era usted así?

[Risas].
La primera sensación o idea de igualdad que yo tengo fue en la primera
comunión, con siete años. El cura nos dijo que después de comulgar
teníamos que ir a nuestro sitio, arrodillarnos y rezarle un padrenuestro
al Señor. Y yo pregunté: “Bueno, ¿y por qué no rezarle también un
avemaría a la Virgen?”. Que no, niño, cállate ya… Que vas a tu sitio y
le rezas un padrenuestro al Señor…”. Y yo me dije: “Bueno, pues yo
también le voy a rezar un avemaría a la Virgen.

¿Recuerda alguna otra experiencia que le marcara en su concienciación contra la desigualdad?

Yo
siempre cuestioné lo que era el comportamiento chico/chica en el
pueblo. Estuve interno cuatro años en los Maristas y luego fui a Olula
del Río (Almería), donde vivían mis padres, ya para ir al instituto, con
14 o 15 años. Tras cuatro años de internado, yo no sabía muy bien cómo
iba el trato con las chicas… Y recuerdo que mis amigos me decían cómo
ligar en la discoteca, que al bailar en las lentas había que bajar la
mano por la espalda. Era todo un protocolo. Me contaban: Ella te dirá:
vamos a tomar algo. Tú te vas a tomar algo. Y luego tienes que decir:
vamos a bailar otra vez. Y si te dice que sí, ya tienes que ir a por
todas, porque ella ya sabe a lo que va”. Y yo decía: “Qué tontería,
igual lo que quiere es seguir bailando y ya está. Y ellos me decían:
“No, no, no. En ese sentido, he visto que muchas cosas yo no las
compartía.

¿A su mujer la conoció así, bajando la mano por la espalda en una discoteca?

No,
no. Fue estudiando Medicina. Ella es de Jaén. Los tres hermanos
estábamos estudiando Medicina en Granada. Y mi mujer se alojaba en una
residencia de monjas en el mismo edificio donde mis padres tenían el
piso y nos quedábamos los tres hermanos.

Ahora
ella sigue viviendo en Jaén… Y sus dos hijos, también. Le pueden
decir que así, en la distancia, es fácil no tener roces con la pareja…

No hay conflicto porque hay decisión mutua de
hacer lo que estoy haciendo. Yo siempre he comentado que yo no podría
ser director general de Obras Públicas. Esto lo hago porque creo en
ello, para contribuir a un proceso social con el que podemos avanzar
hacia una sociedad mejor, que es la que conocerán mis hijos.

Se
ha ganado un grupo grande de enemigos a costa del SAP, el llamado
síndrome de alienación parental. Les llaman, incluyendo a la ministra de
Igualdad, Bibiana Aído, y a usted, las ‘femilistas’.

El
SAP parte de un neomito que fuerza la idea de que las mujeres son
manipuladoras. Vuelve a salir el posmachismo. Para mantener la posición
dominante que ven amenazada ante las separaciones, muchos hombres, que
no pueden soportar verse lejos de lo que consideran exclusivamente
su casa,
lo sienten como un ataque a su posición y empiezan a elaborar
argumentos, a identificar problemas. Y uno de ellos es el SAP, que nace
en EE UU y aquí llega con mucha fuerza. El SAP supuestamente señala a la
mujer que manipula a los niños para que no quieran ver al padre. Pero
eso es sencillamente imposible; si el padre ha sido un buen padre,
quitarle a un niño su sentimiento hacia ese buen padre, hacerle pensar
de forma distinta a lo que siente por indicación de la madre es
imposible. Científicamente eso no existe.Con lo cual, yo creo que no se
pueden tomar decisiones judiciales a partir de algo que científicamente
no está demostrado. Pero ya hay sentencias en contra de las madres por
el SAP. Y el SAP es perverso. Porque sirve para explicar cualquier cosa
con los niños, diciendo que tienen SAP. Y se les obliga a terapias
compulsivas, se les trata a la fuerza, porque, si no, incluso le pueden
quitar la custodia a la madre. Y se están cometiendo auténticas
barbaridades. Hay bastantes sentencias, y están haciendo mucho daño. Hay
un caso en Andalucía de una madre, víctima de violencia, en el que él
es condenado por maltrato, se fija un régimen de visitas, surge un
problema en los puntos de encuentro, y al final la culpa es de la madre,
sale el SAP y el juez le quita la custodia y se la da al padre. Es
perverso. Que una madre desobedezca al juez y no lleve al niño al punto
de encuentro es suficiente para que el niño deje de ver a la madre; en
cambio, que un padre maltrate a una madre no es ser un mal padre.
Desobedecer al juez es más grave que pegarle a la madre. Ese es el
mensaje que se envía a la sociedad.

Usted ha dicho que la custodia compartida es más idílica que idónea.

La
custodia compartida implica que los progenitores, padre y madre, se
ponen de acuerdo en todo. Tienes que tomar decisiones consensuadas,
habladas. Pero si eso es impuesto, ¿a quién va a beneficiar? Estoy a
favor siempre que haya consenso, voluntad y condiciones; pero no por
razones económicas, que es lo que hay a menudo detrás. Dicen: esto es la
igualdad de verdad. Pero, vamos a ver, si uno no ha ejercido la
paternidad responsable durante la fase en que han estado conviviendo, no
puede reivindicarla en nombre de la igualdad cuando llega la
separación. Los hombres han aprendido a mirarse al espejo, pero no a
mirarse; necesitan dar un paso más.

Y usted se ha convertido en una bestia negra para machistas y posmachistas…

Les
molesta mucho que se den argumentos serios y coherentes. Estaban
acostumbrados a usar la descalificación de esto es un asunto de cuatro
mujeres, de cuatro feministas. El hecho de que haya hombres, que yo sea
hombre, les molesta aún más. Por eso a mí me tienen esa especial
animadversión.

Trabajó en el FBI en los años noventa. ¿Qué hacía allí?

Era
una especie de beca de investigación. En la parte forense. Allí
desarrollé cosas muy interesantes. Y ahí fue cuando entré en contacto
con toda la investigación de la Sábana Santa.

En sus libros 42 días y El predicador, Lorente
Acosta desarrolla una teoría interesante sobre la vida de Jesucristo.
Pero al pedirle que la explique, vuelve a salir, ahora más que nunca, el
médico forense. La contestación se alarga durante 20 minutos en un
encaje de explicaciones casi imposible de interrumpir. Y de reproducir
aquí por escrito. Comienza así: “Al estudiar la imagen de la Sábana
Santa, el forense ve cosas que no ve un historiador o un químico. Yo
detecté signos incompatibles con que esa persona estuviera muerta y
compatibles con que estuviera viva, lo que refuerza la hipótesis de que
la persona que fue envuelta por la Sábana Santa estaba viva. Era una
situación de muerte aparente”.

Luego lo que viene a contar es que
Jesús salió de ese coma y siguió viviendo en Galilea, con las manos
paralizadas, con secuelas evidentes por la crucifixión, sin poder andar,
oculto, en secreto, pero organizando e influyendo decisivamente en el
movimiento de los primeros cristianos…

¿Qué opina del uso del ‘burka’ por las mujeres islámicas en los países europeos?, ¿se debe regular?

El burka es
contrario a la dignidad de la mujer, pero la forma de hacerlo
desaparecer no es prohibiéndolo. Si una persona está vinculada al uso de
una prenda que atenta contra su dignidad, tenemos que hacerle ver que
eso atenta contra su dignidad ytenemos que modificarlo. Hemos de hacer
una reflexión más profunda y evitar que haya un debate superficial.

Efecto
llamada, efecto imitación. ¿Cómo lo estamos haciendo los medios de
comunicación, cómo estamos informando sobre los casos más graves de
maltrato a las mujeres?

La violencia de género ha
existido gracias a su invisibilidad. La información es básica para
romper con esas pautas y esos siglos de comportamiento. Pero estamos
detectando hace años que hay acumulación de casos a partir de uno. Por
un efecto de repetición. En violencia de género se ha diagnosticado que
la información que se está dando no es del todo la más adecuada, porque
se entra mucho en los detalles, lo anecdótico, lo morboso, en aquello
que tiende a justificar. Todo eso, además de generar conciencia crítica,
llega también a los maltratadores. Tenemos que mejorar y alcanzar un
consenso sobre cómo dar esa información, y evitar al máximo ese efecto
de paso a la acción.

Diseccionador de la violencia

Miguel Lorente Acosta (así, con los dos apellidos, porque le
gusta reivindicar a su madre) nació en octubre de 1962 en Serón
(Almería). Su padre era médico rural, así que pasó su infancia y
adolescencia en diversas localidades, siguiendo los destinos del padre.
Está casado y tiene dos hijos, de 15 y nueve años. En la fotografía,
durante un viaje a Egipto en 1984.

En abril de 2008 fue
nombrado delegado del Gobierno para la Violencia de Género, adscrito al
Ministerio de Igualdad. Venía de la Dirección General de Asistencia
Jurídica a Víctimas de Violencia de Andalucía.

Entre sus sesenta publicaciones destacan Mi marido me pega lo normal, El rompecabezas. Anatomía del maltratador y Los nuevos hombres nuevos, sobre
violencia de género, desigualdad y el patrón patriarcal de la sociedad.
Sobre Jesucristo y sus investigaciones de la Sábana Santa tratan 42 días y La mano del predicador.

entrevista publicada en: http://www.elpais.com/articulo/portada/hombres/han/aprendido/mirarse/espejo/mirarse/elpepusoceps/20100801elpepspor_7/Tes

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Carta al presidente Calderón

Guerra Arauco
Image via Wikipedia

Respuesta al presidente Calderón
Lidya Cacho.

Me permito responder a su llamado televisivo: Dijo usted, “ésta es una lucha que vale la pena luchar, que hay que librar. Y no es ni debe ser la lucha sólo del Presidente, sino de todos los mexicanos, y en particular de aquellos que tenemos la responsabilidad pública en el gobierno, ya sea a nivel federal, estatal o municipal o en los otros poderes, como el Legislativo y el Judicial, de actuar en favor de la gente”. Coincido plenamente.

Le pregunto, la lucha a la que se refiere ¿es sobre el rescate del país o exclusivamente sobre la guerra contra el narco? ¿Cuando dice gente se refiere a hombres, mujeres, niños y niñas? ¿O sólo a sus soldados y policías federales? Muchas personas consideramos que hay cientos de problemas ajenos a los cárteles que laceran a la sociedad y nos permitimos enumerar algunos.

Dijo usted “tu participación es vital, porque esta lucha es de todos y por eso tu denuncia, por ejemplo, o la información que nos puedas hacer llegar, es clave para avanzar en ella”. Vayan pues algunos datos como evidencia de nuestra voluntad para la cooperación:
El gobernador Mario Marín protege a las redes de pornografía infantil a cambio de recursos para campañas políticas. Su protegido Jean Succar Kuri sigue en espera de sentencia por trata sexual de niñas hasta de cuatro años desde el 2005, los jueces federales parecen no tener tiempo para girar sentencia.
Hay indicios de que el gobernador de Morelos dio cobijo a la gente del capo Beltrán Leyva, su domicilio en la primaveral Cuernavaca es público (pero podríamos enviarlo con gusto). Un sujeto de nombre Ulises Ruiz ha cometido crímenes diversos en Oaxaca, amenazado periodistas y encubierto asesinos. Sus generales se le harán llegar si este caso resulta de su interés.

Un peritaje demuestra que el incendio de la guardería ABC en que murieron calcinados 49 niños y 24 más quedaron heridos y marcados de por vida y otros 60 fueron expuestos a la tragedia. Existe un listado de todos los implicados en la red de colusión de servidores públicos responsables de este siniestro.

Los refugios para mujeres víctimas de violencia han sido atacados por policías; las víctimas son protegidas por la sociedad civil, que por colaborar con el Estado se encuentra absolutamente desprotegida, ¿qué recomienda usted para que esta colaboración no les cueste la vida a las activistas?

Miles de niñas víctimas de trata sexual y laboral no tienen espacios seguros; con gusto le enviaremos los nombres de los explotadores e incluso de quienes les ofrecen puestos de elección popular.

Sabemos de su afán en erradicar la corrupción de los sindicatos; le informamos que una mujer, Elba Esther Gordillo, se ha enriquecido de forma inexplicable y es responsable de la parálisis y corrupción del sistema educativo. Espero que esta humilde aportación sea útil para el avance en ese México que soñamos y que usted ha dicho está dispuesto a rescatar a nuestro lado.

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Lydia Cacho, el país que merecemos

Lydia Cacho y Saul Hernandez 01
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Plan B

21/06/10

No podemos equivocarnos, nadie en su sano juicio puede creer que Felipe Calderón entiende o sea capaz de controlar la ira y la violencia que se han desatado en el país; ni sabe a ciencia cierta quién es quién entre los suyos.

Es intolerante pero no ignorante. Él sabe que nuestro sistema de justicia pende de un hilo. Sabe que la Suprema Corte obedece a las costumbres del poder, que García Luna, Chávez y sus jueces actúan por consigna. Él sabe que se equivocó al creerle al PRI, sabe que negociar con Mario Marín y Ulises Ruiz resultó en unas elecciones que nos llevan de vuelta al pleistoceno antidemocrático. Porque el Presidente hace oídos sordos, pero ciego no es y puede ver que el país se desmorona ante sus ojos, o al menos el país que él se creyó llevaba entre las manos.

Nadie espera de él ni de su debilucho gabinete que sean capaces de darnos la respuesta, de restaurar al país por designio. Es cierto que Calderón es simplemente humano. Cuando analizamos lo que dice, criticamos lo que hace y rebatimos lo que nos pide, no lo hacemos porque le creamos causante de todas nuestras desgracias, ni porque consideremos que es todo poderoso. Cuando hablamos, además de ejercer nuestro derecho a la libre expresión, exigimos respeto a nuestras vivencias colectivas a lo que sí hacemos quienes no somos criminales, que somos mayoría. Ya Lula da Silva dijo que sin sociedad civil no hay buen gobierno, y por eso escucha.

Está claro que en este momento todas y todos tenemos más preguntas que respuestas y que la reconstrucción de México pasará necesariamente por una rehabilitación de la ética pública, de la cual es responsable toda la sociedad.

Sin embargo Calderón eligió el poder, él se apropió del liderazgo nacional haiga sido como haiga sido. Él acordó con George W. Bush lanzar al país a una guerra sin cuartel para la que tardíamente admite no estaba preparado porque la magnitud del problema resultó “inimaginable”.

Lo que medio México ha intentado decirle al Presidente, yo me incluyo, es que el país sobrevivió a 70 años del PRI y a la corrupción de Estado, a seis años de un tibio y corrupto foxismo, gracias a una sociedad civil fuerte, solidaria que no se arredra, que sale a las calles por sus hijos e hijas, que rescata a la infancia de la calle, que protege a las víctimas, que señala a los mafiosos, que recuerda a los desaparecidos, que cuando la Corte le ignora vuelve con la esperanza de lo posible. Una sociedad en que intelectuales, científicos, mineros y trabajadoras de maquila, así como activistas de derechos humanos, maestras y estudiantes exigen respeto a la dignidad humana.

Nadie ha creído que el Presidente sea todopoderoso, acaso sólo él y sus seguidores. Ya nadie considera que Calderón pueda hacer nada antes de que el PRI y sus mafias nos gobiernen de nuevo. Sería ingenuo. Lo que pedimos es que mire aquí abajo, porque cuando él se vaya, aquí seguiremos, millones cada día reconstruyendo el país, poco a poquito, con amenazas, huérfanas o con hijos muertos. Trabajando, hablando, exigiendo porque merecemos un país que nos merezca. Ni más ni menos, y en silencio nunca lo tendremos.

Tomado de eluniversal.com columnas

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¿Por qué no puede detener el derrame la BP?

Ésta es la verdadera razón.  Obama tendrá que patear traseros de tiempo completo…

7 Principios de la Ecología Emocional para las relaciones


Dedicamos  toda nuestra vida a entrenar nuestra mente: adquirimos conocimientos y nos enseñan a  pensar, pero  en el territorio emocional, en cambio, somos  todos autodidactas, en mayor o menor medida.

Hay  quien considera las emociones como obstáculos que  interfieren en nuestra dimensión racional.

La  Ecología Emocional sostiene que no es  así y que las emociones son un lenguaje  distinto y complementario.

Una  mente inteligente pero desconectada de las  emociones construiría mapas de decisión equivocados  y peligrosos.

Las  emociones dan color al paisaje y sirven  para orientarnos en el mundo: nos indican  si la ruta que hemos elegido es adaptativa  o destructiva.

Estos son los 7 principios:


1 Principio de  la autonomía personal:

Ayúdate a ti mismo y  los demás te ayudarán”.


2 Principio  de la prevención de  dependencias:

No hagas por  los demás aquello que ellos pueden  hacer por sí mismos

3 Principio del  boomerang:

Todo lo que haces a los demás, también  te lo haces a ti”


4 Principio  del reconocimiento de  la individualidad y la diferencia:

No hagas a los demás aquello que quieres para ti. Pueden  tener gustos diferentes”.


5 Principio de  la moralidad natural:

No hagas a los demás aquello que  no quieres que te hagan a ti”.


6 Principio de  la auto-aplicación previa:

No podrás hacer y dar a los demás aquello  que no eres capaz de hacer ni darte  a ti mismo”


7 Principio de  la limpieza relacional:

Tener el deber de hacer limpieza de las relaciones que  son ficticias, insanas y  no nos dejan crecer como personas”.



No  somos responsables de lo que sentimos

(las  emociones no se eligen ni se planifican)

pero  sí de aquello que hacemos con lo  que sentimos.

Lo  que importa es cómo se gestionan, lo  que se hace con ellas.

Escogemos  nuestra actitud y nuestra conducta.

Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello

y  quejarnos por no recibirlo,

contribuye  a la contaminación emocional”.

No  busquemos la excusa de nuestras emociones  que nos perjudican

o  perjudican a los demás en los hechos  de los otros. Busquemos

la  causa, siempre, dentro de nosotros mismos,  porque ninguna emoción

de  ningún ser puede tener acción en nosotros

si nosotros estamos protegidos

por  el escudo del Amor y vibramos en  esa sintonía.

Tu eliges qué deseas  reflejar a tu entorno  y eso mismo recibirás.

Desde  el amor y al servicio  del Amor, ¡Refleja!

Esta  presentación fue realizada en base a  un artículo de Sergio Sinay publicado  en la Revista de La Nación.

Investigaciones  de Mercé Conangia y Jaume Soler

LIBERTAD PARA VOLAR …

Descripción de la composición de un ala.
Image via Wikipedia



– Por cada mujer fuerte cansada de aparentar debilidad,
hay un hombre débil cansado de parecer fuerte.

–  Por cada mujer cansada  de tener que actuar  como una tonta,
hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.

– Por  cada mujer cansada de  ser calificada como  “hembra emocional”,           hay un hombre a  quien se le ha  negado el derecho a  llorar y a ser “delicado”.

-Por  cada mujer catalogada  como poco femenina cuando  compite,                hay un hombre obligado  a competir para que  no se dude de su  masculinidad.

-Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual,
hay un hombre preocupado por su potencia sexual.

– Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o a un salario satisfactorio,
hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.

– Por  cada mujer que desconoce  los mecanismos del automóvil, hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.

–  Por cada mujer que  da un paso hacia  su propia liberación,
hay un hombre que redescubre el camino hacia la libertad.


La  Humanidad posee dos alas: una es la mujer, la otra el hombre.

Hasta  que las dos alas  no estén igualmente  desarrolladas,…

LA HUMANIDAD NO PODRÁ VOLAR




NECESITAMOS  UNA NUEVA HUMANIDAD

Necesitamos  VOLAR

-Ahora  más que nunca, la  causa de la mujer  es la causa de  toda la HUMANIDAD.

Boutros Ghali. (Ex Secretario Gral. de la O.N.U.)

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“El arrimado y el muerto…

Ofrenda del dia de los muertos 7
Image via Wikipedia

Los mexicanos tenemos gusto por los “dichos”.  Miles de ellos que han pasado de generación en generación y hay uno para cada situación.

También aprendemos a adaptarnos rápidamente a lo que venga.  Ahora tendremos que cambiar también un “dicho”, gracias a que la ciencia forense manejada en el Estado de México, ha encontrado una nueva pista.

De aquel famoso dicho mexicano:

“El arrimado y el muerto a los tres días apestan…”

Pasaremos a:

“El arrimado y el muerto a los nueve días apestan…”

Claro, esto sólo ocurre en México.  La ciencia se comporta diferente en otros países

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