Caravana por la Paz

Un blog hermano donde se sigue paso a paso a la Caravana

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Dora

Es importante aflojar un poco para bajar la tensión. Me encontré este poema cibernético y lo comparto. No encontré el autor, así que si alguien sabe o conoce al autor, por favor no dejen de informarlo. Espero que les divierta.

Te veo por esos campos
en mis sueños ciberneticos
ondeando al viento tus cables
por esos campos magnéticos.

Me atravieza una descarga,
un eléctrico temblor,
cuando deslizo mi mano
por tu panel posterior.

Tengo celos de los hombres
que tu memoria han cargado,
que movieron tus tarjetas,
que tocaron tu teclado.

Excitaron tus circuitos
y aunque se que no los amas
son demasiados hombres
con los que has hecho programas.

En qué estarás procesando,
Tu monitor, por qué calla?
Me estas ocultando algo,
se te nota en la pantalla.

Eres cruel e insensible
al amor que me devora,
eres fría y sistemática,
eres muy calculadora.

Grábame un mensaje
con esa voz digital
puedes comenzar a hablar
a partir de la señal.

Para todos los demás
no eres más que una computadora
que no siente ni palpita.
Para mi siempre serás
simplemente Dora……
Dora…. mi computadora.

La deuda pendiente

Recibí el siguiente discurso através de un correo electrónico. Investigué sobre este supuesto cacique mexicano y su intervención en dicha reunión y no encontré nada. Por el nombre Guaicaipuro Cuatemoc parece una mezcla venezolano-mexicana. En realidad lo interesante de esto es el discurso en sí, que se haya pronunciado en la reunión de jefes de estado o no, es bastante claro el adeudo de Europa hacia America Latina.


DISCURSO DEL CACIQUE MEXICANO GUAICAIPURO CUATEMOC ANTE LA REUNIÓN DE JEFES
DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, EL 8 DE FEBRERO DE 2002.

Con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y dignatarios de la Comunidad Europea, el Cacique Guaicaípuro Cuauhtémoc logró inquietar a su audiencia cuando dijo:

“Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.

Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años.

Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante.

Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.

El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.

El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.

Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.

Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!

¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser
considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa.

Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que
daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la
indemnización por daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis.

Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan “”MARSHALLTESUMA””, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos
preguntarnos:

¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?

Deploramos decir que no.

En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reich’s y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.

En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos les cobran a los pueblos del Tercer Mundo.

Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.

Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.

Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra.

Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas
suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indios americanos.

Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los
pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su
compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica…”

Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuauhtémoc dio su conferencia ante la reunión de JEFES DE ESTADO DE LA COMUNIDAD EUROPEA, no sabía que estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para determinar LA VERDADERA DEUDA EXTERNA. Ahora solo resta que algún gobierno, latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.”

Aquí el video:

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¡Feliz cumpleaños Bruja!

bruja
Image by Kole // via Flickr

Aunque un poco tarde ni creas que se me olvida tu cumpleaños, así que…

No importa el día que lo celebres (aunque no lo entienda), ya sea hoy, mañana, o el próximo mes.  Todos tenemos derecho a tener tradiciones exóticas.

El hecho es que te deseo un Feliz cumpleaños y por eso nada más, te traje serenata:

¿Encontraste en tu reja un fresco ramo de flores?  Es que yo te lo mandé.

Por otra parte, bien podría ser tu No Cumpleaños:

Y de parte de los partidos políticos:

En fin, no podrás quejarte, porque tuviste muchas felicitaciones.  Que disfrutes esta entrada, porque es para tí.

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Kinetoscopio. Machete

Robert Rodriguez
Cover of Robert Rodriguez

Kinetoscopio

  • Por: Guillermo Vaidovits

Sangre y risas

GUADALAJARA, JALISCO (14/NOV/2010).- Machete es acción tonta y brutal desplegada con soltura, efectos especiales de segunda y actuaciones desiguales. Es una película que imita con nostalgia, admiración y sentido del humor, el cine barato, oportunista, y con tendencia al morbo, que durante una parte de los años setenta y ochenta se conoció como “explotation pictures” en Estados Unidos. Cintas a las que no se les podía distinguir otro mérito que su sensacionalismo.

En el caso actual, los directores van por el encadenamiento de situaciones que permitan matanzas y destrucciones sin preocuparse por la profundidad psicológica de sus personajes, o la verosimilitud de los hechos. Aunque sí parecen atentos a mantener un discurso político de fondo. Esas ideas son una especie de grito de justicia, de reivindicación del “mexican power” frente a la realidad de los estados fronterizos como Texas o Arizona, donde parecen conspirar en su contra los políticos segregacionistas, los amos del narcotráfico, y los centinelas civiles racistas.

En el prólogo el protagonista, que se llama como la película y gusta también de las armas con filo, se dirige a toda velocidad a capturar un delincuente. Es un policía federal mexicano con un sentido personal de la justicia, al que ninguna orden superior le impide llevar a cabo lo que considera correcto. Su arrojo termina mal y lo vuelve un paria. Tiempo después buscará venganza y será implacable. Ésa es la premisa de la historia a la vez que la descripción cabal de todo el argumento.

Las curiosidades brotan en los detalles descabellados, el vértigo con que avanzan los acontecimientos, y la forma como se escenifica la acción. En los primeros minutos la imagen tiene pequeños rayones y marcas de polvo. Los defectos son la señal que replica lo que se veía regularmente hace años en las salas de cine cuando la película se desgastaba con cada pasada por el proyector. A veces de tanto uso la cinta perdía fragmentos con lo que se reducía su duración original y en la pantalla se observaban saltos bruscos dentro de una escena o al paso de una secuencia a la otra. Los directores también remedan esa característica cuando finalizan abruptamente el prólogo.

La simpleza de temperamento y de motivos del personaje central, que sólo opera como una furiosa máquina de aniquilación, encuentra oportunidad de realizar hazañas pasmosas. Por ejemplo, puede enfrentar a un peleador callejero sin tirar un solo golpe y comiendo un burrito, o lograr evadir el ataque de un comando gracias a las tripas de uno de sus enemigos, o recuperar la fortaleza física por medio de un acto de brujería con un huevo, o seducir sin más que su presencia un tanto desvencijada a cuanta mujer cruza por su camino. La galería de villanos aporta un contraste divertido con las buenas interpretaciones de Robert De Niro, Don Jonson, y Steven Seagal.

Machete, EUA, 2010. Dirección: Ethan Maniquís, Robert Rodríguez. Guión: Álvaro Rodríguez, Robert Rodríguez. Actuación: Danny Trejo, Michelle Rodríguez, Jeff Fahey, Jessica Alba, Cheech Marin.

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Cerrado por vacaciones

Ya que no quiero terminar así:

Y porque tengo muchas cosas que hacer por ahí, decidí

por lo que este blog, por un tiempo, estará

Y como no puedo irme así nada más, les dejo una imagen buenísima.  Es un letrero en una tienda de España.  Me gustaría saber la opinión de su mujer…

Jajaja, este tío si que sabe meterse en problemas.  No es mi caso.   Ni salgo de viaje, ni voy de placer ni nada parecido.  Haré un tiempo de silencio porque se me terminaron las palabras.  Una vez que las recupere vuelvo.  Les dejo algo para evitar el aburrimiento…

 

http://www.youtube.com/v/6jAZGb8k6tE?fs=1&hl=es_ES

Y con muchísima suerte, probablemente La Bruja publique alguna que otra cosita.  Claro, eso sería en el caso que un milagro ocurriera…

El burro hablando de orejas

Alfred L. Kroeber with Ishi in 1911. Ishi is b...
Image via Wikipedia

Avelino Sordo Vilchis,
el Viernes, 24 de septiembre de 2010 a las 21:08

En Oroville, una pequeña ciudad ubicada al pie del monte Lassen —al norte de California—, el 29 de agosto de 1911 algunos alarmados vecinos reportaron la presencia de un extraño con pinta de salvaje merodeando por los alrededores. Eficiente, el sheriff del condado de inmediato lo capturó, faltaba más. Sin embargo y contrario a lo que podríamos pensar, después de investigar un poco aplicó un curioso criterio «científico», pues decidió que su singular huésped fuera trasladado al Museo de Antropología de Berkeley, dependiente de la Universidad de California en San Francisco. Y ahí fue a donde nuestro merodeador con pinta de salvaje fue a parar.

Ishi, como lo nombraron los antropólogos de Berkeley, era el último miembro de la tribu yahi, habitantes originales del actual valle de Sacramento que a partir de la llamada «fiebre del oro» —mediados del siglo XIX— fueron desplazados de su territorio por la violencia, crueldad y salvajismo de colonizadores y gambusinos. En 1850 había 2,000 yahi en el valle. Para 1870, subsistían los 16 que decidieron refugiarse en la Sierra Nevada, donde sobrevivieron como cazadores-recolectores. En noviembre de 1908 quedaban apenas cuatro, cuyo asentamiento fue descubierto por un grupo de topógrafos. Y de nuevo el salvajismo: del encuentro sólo escapó con vida Ishi.

Después de tres años de sobrevivir en las más duras condiciones, la soledad, el hambre y la enfermedad le infundieron a Ishi el valor de acercarse a Oroville. La palabra «ishi» significa «hombre» en la lengua de los yahi, y fue llamado así ya que en su sociedad era tabú pronunciar su propio nombre. En Berkeley, los antropólogos Alfred Kroeber y Thomas Talbot Watermann fueron sus anfitriones hasta que, el 25 de marzo de 1916, murió de tuberculosis. Conocemos su historia gracias a la esposa de Kroeber —Theodora— que a partir de las notas y comentarios de su marido, escribió un libro sobre Ishi, el último yahi, al que —por cierto— nunca conoció.

La conmovedora historia de Ishi se abrió paso en mi memoria después de que, con diferencia de algunos días, leí unas declaraciones de Hillary Clinton en las que se dice escandalizada por la violencia de las bandas de narcotráficantes en México, y una añeja afirmación de Henry Kissinger, en la que aseguraba que las sociedades china y mexicana acumulaban gérmenes de gran violencia. No se trata aquí de ver la paja en el ojo ajeno —deporte que claramente ellos practican con singular entusiasmo— sino de una necesaria moción aclaratoria. Hay que decirlo: la violencia del narcotráfico en nuestro país, si bien le debe algunas facturas a Hollywood, es una carga que nos avergüenza.

Ahora, que si hablamos de que en México se acumulan «gérmenes de gran violencia», creo que mis tres amables lectores bien pueden imaginar el tamaño de los organismos multicelulares que se multiplican en las tierras del tío Sam. Ahí está, por ejemplo, la historia de Ishi y las de tantos pueblos originarios que fueron exterminados por la violencia y la crueldad. O bien, ¿acaso existe un acto de mayor violencia que lanzar bombas atómicas sobre la población civil de Hiroshima y Nagasaki, curiosamente también en agosto, pero de 1945? O los experimentos atómicos, utilizando a sus propias tropas como conejillos de indias, en el desierto de Nuevo México en los cincuenta.

Y los ejemplos brotan a diestra y siniestra. Está el caso de la política de «aldeas estratégicas» en Viet Nam (remember My Lai). Aquí sin embargo, debemos reconocer una cierta dosis de culpa, ya que la paternidad de la política de «aldeas estratégicas» algo le debe al sanguinario general Juvencio Robles que, en 1912-1913, la aplicó en su afán de exterminar a los zapatistas en el estado de Morelos. Y, más recientemente, están los crímenes de guerra cometidos por el ejército norteamericano en Irak, como el emblemático caso de la prisión de Abu-Ghraib. Y me pregunto ¿qué tanto escandalizará a doña Hillary Clinton la situación de los presos en Guantánamo?

Como lo habíamos dicho: el burro hablando de orejas.

Ishi en 1914 (Foto de Alfred Kroeber).
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